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viernes, 26 de junio de 2009

Los cálidos y secos días que nos esperan


No se trata de un futuro apocalíptico, pero hay grandes posibilidades de que en unos años más tengamos un clima bastante distinto de aquel al que estamos acostumbrados.
Un futuro en el que la frase “Abril, lluvias mil” haya quedado definitivamente en el pasado y las mandas a San Isidro desplacen a las de San Sebastián o San Expedito en las preferencias de los devotos, mientras no sólo el bloqueador solar y las gafas sino hasta las sombrillas se hagan una exigencia fundamental del verano.
Es que el escenario de cambio climático a que nos enfrenta el calentamiento global deja de ser una vaga amenaza que se cierne en nuestro futuro y se va convirtiendo en una realidad palpable. Tanto es así que ya existen claras predicciones de lo que pasará en nuestra región en las próximas décadas. Y no es un panorama muy halagüeño.
Diversos estudios, donde destacan los de la Universidad de Chile a nivel nacional y los generados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas a nivel internacional, señalan que habrá dos efectos importantes a nivel de nuestra región, los que, según algunos investigadores, ya se están dejando ver: Aumento de las temperaturas y disminución de las lluvias.

Jorge Rojas, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción y director del proyecto Anillos Soc-28 (“Impactos sociales y ambientales del cambio climático global en la Región del Bío Bío: Desafíos para la sostenibilidad del Siglo XXI”), explica que “el pronóstico es que en general haya menos lluvia, una disminución de entre un 20 a un 30%. Por otro lado un aumento de las temperaturas hacia el interior, no tanto en la costa, por el efecto neutralizador del mar, sino hacia la cordillera, en general durante todo el año.
El calentamiento global significa que las temperaturas mínimas aumentan. El informe del panel intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas habla en los sectores cordilleranos de hasta de 4 grados. Es lo que ellos llaman un escenario severo. El moderado es de 1,5 a 2,5 grados”.
Este panorama puede verse no muy amenazador pero la disminución de las lluvias y la mayor temperatura que hará retroceder las nieves que alimentan a los ríos durante el deshielo generarán un déficit de recurso hídrico que podría llegar a ser peor a los periodos de sequía que hemos tenido que soportar hasta ahora.
Por otro lado el aumento de las temperaturas tanto en verano como en las demás estaciones perjudicará los cultivos que no suelen darse bien en épocas de menor agua y mayor calor.

Menos agua
El tema del agua fue analizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile y fue explicado por la investigadora Ximena Vargas en el reciente seminario sobre cambio climático y sus impactos en la Región del Bío Bío realizado por Conama en la intendencia regional, señalando que tras analizar varias cuencas hidrográficas del país se llegó a la conclusión de que “cabría esperar una disminución de los recursos hídricos en cabecera, en la parte alta de la cuenca, en el periodo 2035 a 2065”.

¿Hay una redistribución de las lluvias dentro del año?
Si, lo que pasa es que a lo mejor puede caer la misma precipitación que ahora pero cae en forma líquida y no en forma sólida debido al aumento de temperatura. Entonces eso hace que no haya deshielos sino que en cuanto cae la lluvia se manifiesta inmediatamente como correntía (en los ríos).

¿No va a haber el aumento de caudal típico de la primavera?
No, esa es una consecuencia, es bien importante.

¿Eso se puede extrapolar a las otras cuencas que no fueron estudiadas?
Sí, yo diría que eso es una de las cosas que sí se puede extrapolar. O sea en todas las partes donde vamos a tener mayor temperatura vamos a tener la precipitación que cae en forma líquida y no en forma sólida.

Situación en la zona
Los efectos en la agricultura, ganadería y la actividad silvícola fueron explicados por el investigador del centro Agrimed de la Facultad de Ciencias Agrarias de la U. de Chile, Fernando Santibáñez, quien destacó que “el calentamiento global llega hasta esta región. En este escenario el otoño es más seco y el invierno también pero las lluvias aumentan en verano y primavera. La creencia popular de que las lluvias se están atrasando está comprobada por los hechos porque los otoños se están haciendo más secos”.
Santibáñez aclaró que “al aumentar las temperaturas y ser el clima más seco las plantas se estresan y su producción baja. También las afectan otros factores como la recesión de las nieves en la cordillera, la calidad de las aguas”.
Considerando estos elementos desarrollaron una simulación en que se proyecta cómo reaccionarán los cultivos actuales hacia los años 2040 y 2070.
“El trigo en secano está fuertemente amenazado en las regiones Quinta, Sexta, Séptima y el interior de la Octava, donde va a ser menos productivo por disminución de precipitaciones pero mejora desde Arauco hacia el sur por las mejores condiciones del invierno (aumento de temperatura).
El maíz en riego va a tener sus zonas más productivas en la costa y la cordillera, en el valle central caería su producción (donde actualmente es fuerte) por estrés térmico. En las horas del día en que la temperatura está sobre 30 grados las plantas no producen, por lo que cae el rendimiento. Sin embargo gana territorio hacia el sur (Valdivia, Puerto Montt) y tal vez Chiloé”.
El investigador explica que “además hay un cambio de las fechas de siembra, el maíz se trasladaría al invierno ya que no habría peligro de heladas en las regiones Cuarta, Quinta, Sexta y parte de la Séptima. En vez de sembrarlo en octubre podríamos sembrarlo en agosto, lo que tiene consecuencias importantes para el consumo de agua porque aprovecharía mejor las precipitaciones de invierno. Hacia el sur se haría en primavera pero aumenta sus exigencias de agua. Con las papas en riego sucedería lo mismo. Parece ser que el invierno va a ser nuestro refugio, o sea, la agricultura va a tener que acostumbrarse a sembrar en invierno”, acota.
“Los frutales no cambian estacionalidad. Habrá efectos negativos en el norte y el centro pero mejoran hacia el sur de la Octava Región y aumentan los requerimientos de riego en todos los frutales y en todo Chile. Por ejemplo el manzano, que es más sensible al estrés térmico, pierde productividad. Saldrán favorecidos los naranjos (que son una especie subtropical) y los paltos, más tolerantes a las temperaturas más altas. Cae el rendimiento de las praderas en casi todo Chile lo que es una amenaza para la ganadería. Por el aumento de la variabilidad en las precipitaciones”.
Respecto a las viñas, de importancia en la zona, señaló que “habrá un deterioro de las condiciones de producción en el valle central y hasta esta región, sin embargo mejoran en esta misma región hacia el interior (cordillera) y de aquí hacia el sur. Probablemente los vinos blancos van a ser los más amenazados”.
Los cultivos forestales también se verán afectados: “El pino radiata está fuertemente amenazado en toda la zona central pero mejora en la precordillera de la zona central y hacia el sur. Esto va a significar tal vez una redistribución de la zona forestal en Chile. El eucalipto por su parte mejora su productividad en la costa. Es una especie mucho más tolerante a los extremos climáticos que el pino, es una especie más subtropical”, concluyó Santibáñez.

Adaptación
Mientras Santibáñez habla de los cultivos y las posibilidades de adaptación que deberían surgir, el docente del Departamento de Ingeniería Química de la UdeC y director del Laboratorio de Productos Forestales y del Diplomado en Ingeniería Ambiental de esa casa de estudios, Claudio Zaror, señaló que la industria también debe afrontar estos desafíos.
“El sector industrial, sobre todo a nivel de la industria pesada de nuestra región que es fuertemente usuaria de agua, va a tener que tomar medidas que hoy día se utilizan en todos los sectores productivos del mundo: reducir el consumo de agua por la vía de un uso más eficiente de este recurso, recirculación, reuso y no olvidar que la disminución del recurso hídrico implica un aumento del costo de la energía para nosotros y por lo tanto las medidas que la industria debe ir tomando debe ir acompañada del mejor uso de la energía”.
El docente explicó que los cambios que sufrirá el clima regional llevarán a problemas asociados al suministro de agua como efectos en la producción hidroeléctrica, menor capacidad de los ríos para diluir la carga de material orgánico y contaminantes que hoy reciben y alto riesgo de incendios forestales ya que históricamente se ha visto que ocurren con mayor intensidad tras inviernos secos y durante veranos calurosos, que es la situación que se nos avecina.
Pero éste es también un desafío para la comunidad en general: “El agua potable es un tema no menor -continúa Zaror- por la reducción de consumos innecesarios y la incorporación de tecnología de menor consumo de agua. Nosotros todavía seguimos apagando incendios con agua potable, regando con agua potable, etcétera. Estamos teniendo un consumo de agua de alrededor de 250, 300 litros per cápita al día. No es razonable.
Estuve hace poco en una ciudad de Alemania donde el consumo es 120 litros al día. Hay segregación de los efluentes generados en los edificios, las aguas sépticas van por un lado pero las aguas que no son grises, la de los lavamanos, de las duchas, van a parar a otro lugar donde se alimenta el agua del inodoro, se deja que decante y se usa para riego.
No podemos seguir pensando que el agua es gratuita, sobre todo cuando estamos enfrentando una zona rural de la Octava Región que tiene problemas de suministro. Ha habido emergencias fuertes, escuelas sin agua en marzo, pozos secos. Esto requiere inversiones fuertes, apoyo, tal vez trabajar nuevas fuentes de agua, como el mar o traer desde otras regiones. Vamos a tener que entrar a pagar esos costos a futuro. Tenemos que dar unos pasitos hacia ese futuro, sobre todo en educar respecto al uso del agua y a evitar que el día de mañana esto pueda transformarse en un tema de salud pública”, insistió durante el seminario sobre cambio climático.

Por su parte el decano Jorge Rojas coincidió con Zaror durante el lanzamiento del proyecto Anillos. “Hay muchas cosas que se deberían hacer que no se hacen. Desde luego si estamos en situación de estrés hídrico, de menos agua, hay que cuidar el agua, usar menos, conservarla. Y esa conciencia no existe en la población: pensar que el agua es escasa y lo va a ser más. También hay un problema de que nosotros tenemos lugares donde la sequía va a ser más frecuente y más fuerte, hay zonas donde ya lo es, hemos tenido acá crisis de sequía fuerte. Va a tener que pensarse allí en otro tipo de actividad económica en el futuro, que use menos recurso hídrico. Tenemos que pensar hídricamente, lo que no existe hoy en día.
Va a haber que cambiar seguramente algunos cultivos por otros que requieran menos agua o algún tipo de plantaciones como las forestales no podrán seguir incrementándose. Se dice que la región del Bío Bío es la de la madera, del bosque, lo que tiene aspectos positivos como generar empleo y evitar la erosión del suelo, pero por otro lado usa mucho recurso hídrico. No nos podemos alimentar de los árboles, pero sí necesitamos de cereales, por ejemplo. Entre otras cosas una de las consecuencias importantes del calentamiento global a nivel mundial va a ser la crisis alimentaria. Entonces tenemos que cuidar aquellos cultivos que permiten que la población se alimente”.

El director regional de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, Conama, Bolívar Ruiz señaló algunas de las medidas que se están tomando a nivel de gobierno sobre este tema.
¿Cuáles son las políticas que se están implementando desde ahora para hacer frente al cambio climático, aparte de la difusión?
Bueno, se está normando la calidad de las aguas. Vamos a tener más requerimientos y más exigencias para mantener la calidad de las aguas de nuestros ríos y lagos. Se está buscando tecnologías de ahorro energético para hacerlas obligatorias en la construcción de las viviendas por parte del Ministerio de Vivienda. Se está buscando tecnología para consumir menos agua para eventos tecnológicos en el caso de las refinerías, las celulosas. La tendencia es cada vez requerir menos agua para la misma cantidad de productos.
El país está inmerso en lo que se denomina la huella de carbono. Es decir, determinar cuantos gases de efecto invernadero se necesitaron para producir un determinado artículo, porque eso va a ser considerado por los mercados internacionales. Seguramente van a tener más venta, más éxito comercial los productos que certifiquen que tienen una huella de carbono mucho menor que aquellos que tienen una huella de carbono mayor, que generaron más gases de efecto invernadero en su fabricación. En todo eso hay que avanzar muchísimo.

¿En todo caso no hay nada que se esté aplicando desde ya?
La Conama está acelerando las declaraciones de zonas saturadas y zonas de latencia precisamente para tener un instrumento legal que obligue a los actores sociales a acelerar estos cambios. De hecho en el plan de prevención del Concepción Metropolitano aparece la incorporación de tecnologías de ahorro energético para la construcción de viviendas sociales. Aparece también tecnologías de abatimiento para las emisiones de gases de efecto invernadero, específicamente dióxido de carbono y metano. De hecho en la Conama se está estudiando una norma de emisión nacional para las calderas industriales y de cierto nivel. En el fondo ya se adivina una reacción del Estado que obviamente es absolutamente insuficiente hoy en día, tiene que ser ampliada y profundizada y eso implica políticas públicas específicas, una dimensión presupuestaria. Hay que considerar los recursos financieros en los presupuestos para poder actuar. Pero también implica la necesidad de crear espacios sin miedo para que las organizaciones sociales puedan hacer propuestas, involucrarse.

¿Cree que el Estado tiene suficientes herramientas para aplicar estos cambios?
Creo que el Estado tiene herramientas, no las suficientes. De hecho la mera aprobación bastante rápida por la Cámara de Diputados del nuevo Ministerio del Medio Ambiente y de la Superintendencia de Fiscalización Ambiental significa que el Estado se está dando cuenta de que necesita ampliarse, necesita reforzar sus estructuras para poder responder mejor a estos nuevos desafíos que ya ni siquiera dependen de lo interno del país sino que son desafíos mundiales.

Una de las empresas que más emiten gases de efecto invernadero son las termoeléctricas. ¿Qué pasa con las que existen en la zona y las que se están instalando?
Se les está exigiendo a las que ya están autorizadas, y se les va a exigir, la mejor tecnología disponible. Vale decir, a medida que vayan existiendo innovaciones tecnológicas de abatimiento de los gases de efecto invernadero se les van a ir exigiendo. Respecto de aquellas que están en planificación, no sabemos cuales son, sabemos que hay interés, no sabemos dónde se quieren instalar. Y este tema del emplazamiento es realmente importante. No es lo mismo instalar una termoeléctrica en un sector que tenga una gran capacidad de recepción de sus impactos a instalarla en una ciudad por ejemplo como Coronel que ya tiene dos y tiene problemas asociados a calidad del aire. No es lo mismo. Por lo tanto el tema del emplazamiento a mi me gusta reforzarlo mucho porque puede provocar muchos problemas o disminuir la cantidad de problemas que va a tener un proyecto como el que Ud. señala.

¿No es una opción evitar la instalación de estas empresas?
Ese no es un tema de la Conama, ese es un tema de políticas del Estado y de la sociedad chilena, porque claramente vamos a tener que priorizar y vamos a tener que apoyar como estado el crecimiento de plantas de generación eléctrica que se llaman alternativas, eólicas, de geotermia, mareomotriz y porque no, energía solar. De hecho plantas de energía fotovoltaica hoy día ya son una realidad. En estados Unidos se está construyendo, por una empresa española la mayor planta de generación eléctrica a partir de paneles solares. De más de 250 megas, es decir, casi como una pequeña planta termoeléctrica. En España ya hay funcionando una planta que entrega energía al sistema interconectado español y por lo tanto yo no veo que aquí en Chile haya dificultades para instalarla. Sobre todo porque Chile es uno de los países que tiene la mayor radiación solar del mundo. Esto significa que el país es muy apropiado para instalar paneles solares, especialmente en el norte pero en general hasta Temuco. Evidentemente el norte recibe mayor radiación pero acá se podría hacer algo.
Yo creo que vamos en la línea correcta el Ministerio de Energía ha ido sacando proyectos de ley para apoyar la instalación de proyectos de generación de energías alternativas, pero no es suficiente, hay que profundizar, hay que actuar. Aquí va a haber una reacción adecuada en la medida en que los actores políticos y las organizaciones sociales se manifiesten y actúen y exijan nuevas tecnologías, no dejar solamente al mercado internacional que opere, sino que haya una reacción nacional.

Un escenario menos adverso

El climatólogo del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, e integrante del proyecto Anillos, Aldo Montecinos, asegura que su visión sobre el innegable cambio climático es menos pesimista.

¿Cuál es el escenario que se está trabajando?
Lo más probable es que haya una disminución de las precipitaciones, que eso se mantenga. Ahora que los últimos diez años haya aumentado la precipitación eso obedece a otros ciclos naturales.

¿Eso es algo que pasa, se superponen sobre el tema del cambio climático otros ciclos, como el fenómeno del Niño, de la Niña?
Se superponen y eso hace que se interpongan a veces las señales, pero a la larga lo que debería pasar es que haya una disminución.

Qué tanta disminución
Eso es algo que no se sabe, no me atrevería a hablar de las proyecciones, pero lo más probable es que haya menos disponibilidad. Ahora, disponibilidad como para que dejemos de tomar agua, no lo creo, no creo en la onda más catastrofista del calentamiento global.

¿Pero sí podría afectar a los cultivos?
Si, por supuesto, pero en una cuestión de tiempo. Tenemos 30 años para ver como se ha ido adaptando la gente sin saber que estábamos en medio de un cambio climático y tal vez esas son lecciones sobre cómo deberíamos adaptarnos para los próximos 30 años en que vamos a seguir viviendo el calentamiento global antropogénico.

El otro factor es el aumento de las temperaturas. ¿A cuanto podrían aumentar acá?
Lo único que puedo decir es que tenemos la suerte de tener un océano tan frío al lado y ese océano nos está salvando de tener los mismos efectos que están observándose hoy en día en Europa. Hablar de Europa y hacer esa realidad comparable a la de Chile, no es así.

¿La diferencia es la corriente de Humboldt?
La diferencia es esta corriente de Humboldt que está trayendo agua fría y al parecer un poquito acelerada porque está trayendo agua un poquito más fría de lo normal. Se ve una tendencia de que está disminuyendo levemente la temperatura en el mar en los últimos 30 años. Así es que en términos de temperatura en términos de la costa no se ha visto este calentamiento exacerbado que uno podría esperar. Hacia el continente sí se ha visto, pero un grado más, tal vez, en los eventos más cálidos.

¿Hacia qué zonas por ejemplo?
De Chillán para arriba. Y mientras más arriba (hacia la cordillera) el efecto debiera notarse mucho más.

¿Y allí es donde tendríamos el problema del derretimiento de los hielos?
Ese es un problema grave y es difícil de proyectar, pero es grave.

¿El tema del recurso hídrico va a estar más afectado?
Es lo que va a afectar más y eso por supuesto tiene que afectar desde el consumo, desde la generación hidroeléctrica hasta la agricultura.

¿Esto es en un escenario a cuantos años, cuando estaríamos viendo estos efectos?
Estamos viviéndolo. Llevamos 30 años.

El problema es que está escondido detrás de otros efectos. Porque por ejemplo el año pasado fue súper frío.
Y va a seguir estando escondido si al final este forzamiento extra que nosotros estamos tirando a la atmósfera (los gases de efecto invernadero) va a seguir estando escondido en relación a estas variables naturales. Van a haber décadas en que tal vez las temperaturas van a ser menos. Van a haber décadas en que van a ser mucho más, pero hay una cierta tendencia.

¿No se puede hablar de que haya un cambio drástico de clima en el futuro?
Mi opinión subjetiva, desde mi punto de vista de climatólogo es que no lo creo. O sea, que en diez años tengamos 1 grado más de temperatura promedio, o un grado menos, no lo creo, esto es bastante más pausado.

¿De miles de años?
No, decenas de años.

¿Porqué hay gente que niega el cambio climático?
Creo que no es posible negar el efecto que han tenido los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Es innegable. Las mayores preguntas y discusiones están en lo que va a suceder más adelante.
Lo grueso es que la temperatura ha estado disminuyendo en los últimos 30 años levemente en la costa y hacia el interior ha estado aumentando y la precipitación en los últimos 30 años ha sido más o menos constante, si es que no ha habido un leve aumento.

Se supone que habría también aumento a nivel del mar
Eso no se ha observado. A lo largo de Chile hemos visto datos del nivel del mar de los años 50 en adelante y no hay evidencia del aumento del nivel del mar.

Pero ¿si ocurre en otros lados porque no ocurriría aquí?
Por el agua más fría porque cuando tú aumentas la temperatura de un fluido éste aumenta de volumen, porque disminuye su densidad. Si le sacas calor va a disminuir el volumen, puede que sean efectos que se están contrarrestando y la verdad es que aquí no ha pasado nada.

O sea ¿santa corriente de Humboldt?
Santa corriente de Humboldt.

Vulnerabilidad
Chile es un país vulnerable que cumple con 7 de las 9 características de vulnerabilidad según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas:
1 Países insulares pequeños
2 Países con zonas costeras bajas (Chile)
3 Países con zonas áridas y semiáridas, zonas con cobertura forestal y expuestas al deterioro forestal (Chile)
4 Países con zonas propensas a los desastres naturales (Chile)
5 Países con zonas expuestas ala sequía y a la desertificación (Chile)
6 Países con zonas de alta contaminación atmosférica urbana (Chile)
7 Países con zonas de ecosistemas frágiles incluidos ecosistemas montañosos (Chile)
8 Países cuyas economías dependen en gran medida de ingresos generados por la producción, almacenamiento y la exportación de combustibles fósiles y productos asociados de energía intensiva o de su consumo (Chile)
9 Países sin litoral

Gases de efecto invernadero
Jorge Rojas señala que los gases principales que contribuyen al calentamiento global son el gas carbónico, en un 70% y el metano en un 20%, no obstante la diferencia es que la duración de vida del metano es de 10 años porque al contacto con el aire se oxida y el carbono CO2 es inoxidable y el tiempo que necesita para volver de la atmósfera a la tierra varía entre 50 y 500 años e incluso hasta cien mil años. Los ciclos del carbono son largos, variados y complejos.

Inviernos crudos
En el hemisferio norte los inviernos están siendo crudísimos, los veranos con tormentas tropicales, ¿puede pasar eso en Chile?
Puede ser -responde Jorge Rojas-, porque el cambio climático se expresa en caos. En Europa en el Mediterráneo hay huracanes, cosa que ante no hubo. Eso es porque los huracanes se producen a partir de determinada temperatura del mar y si hay un grado más se puede producir huracanes o intensificarse los que ya existen. Hay fenómenos nuevos que se están produciendo en lugares en que no sucedían, debido al aumento de las temperaturas y podrían llegar acá, mientras no haya una estabilización y disminución de las emisiones a un cierto nivel en la atmósfera lo que se produce es caos y eso puede generar fuertes precipitaciones, como ha pasado acá, con graves inundaciones. Porque tenemos escasez de agua combinada con precipitaciones violentas. En corto tiempo caen muchos más milímetros que lo acostumbrado. Es como lo que pasó acá el 2006.

Sube el nivel del mar
Bolívar Ruiz contó que hay un estudio de vulnerabilidad en las zonas costeras que señala que probablemente en un escenario de cambio climático pudiera haber distorsiones y problemas en asentamientos humanos del golfo de Arauco, específicamente en el asentamiento que se llama Las Peñas, en el humedal Tubul Raqui y la caleta de Tubul. Y tal vez la propia ciudad de Arauco que están situadas frente al mar y a muy baja altura frente al nivel del mar. Por lo tanto una subida del nivel del mar podría provocarles algunos problemas. Eso implica cambiar la planificación territorial respecto de esos centros urbanos. Pudiera haber otros, pero los que menciona el estudio son estos de la costa del golfo de Arauco.

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