• Reporteando en Dichato 2010
  • Mina de Schwager, 1994
  • Dichato tras el tsunami

viernes, 23 de abril de 2010

Talcahuano por un día

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Siguiendo la ruta de quienes huyeron del tsunami descubrimos en el puerto las historias de los que luchan día a día por recomponer su vida a pesar de la adversidad.


 7:17 horas. Sale el sol en Talcahuano. A esa hora Nieves Grandón ya lleva un buen rato dando vueltas en las habitaciones que arrendó luego de que el terremoto destruyera su casa en las faldas del cerro Cornou, limpiando, ordenando, preparando desayuno. A las ocho deja a sus hijos en casa o encargados, según su edad, y baja a la plaza. Allí tiene un puesto de venta de calcetines, ropa interior, pilas, radios chicas, linternas, el equipo básico post terremoto. Es al aire libre, ni siquiera tiene un toldo, pero mientras no se largue a llover le sirve para cubrir las necesidades de su familia de seis de la cual es el único sustento.
“La casa en la que vivíamos cinco familias se cayó”, cuenta sin dramatismo, “Ahora en el sitio caben cuatro familias y yo quedé fuera así que estoy buscando donde arrendar, ya encontré algo”.
Nieves rechazó la mediagua que le ofrecieron porque también cuida de su madre, quien lleva mucho tiempo postrada y había caído al hospital días antes del sismo. “Lleva dos meses en el hospital, me la habían dado de alta pero no tengo donde tenerla, no la puedo llevar a una mediagua, necesita algunas comodidades, hay que tener baño siquiera para ella”, comenta mientras ordena la mercadería, que ha tenido menos salida en los últimos días. “Esta semana cambiaron los centros de pago a Salinas, y se nota que viene menos gente. Queremos mandarle una carta al alcalde para que devuelva los centros de pago para acá, donde se necesita más”.

A la misma hora en el albergue del Liceo Industrial de Higueras Camila Muñoz se está levantando para ir a la escuela. Va en quinto año básico y tuvo que cambiarse a la escuela Huachipato, que queda a unas cuadras del albergue. Cuenta que esta semana entra a las 8 y ha salido muy temprano pero se queda allá hasta que dan el almuerzo. Antes iba en jornada completa, ahora ya no. “Desde la otra semana vamos a entrar a las 7, voy a tener que levantarme a las 6 y vamos a salir como a la una, ahí nos dan almuerzo y nos venimos”.

8 horas. Víctor Vidal abre su container ubicado en la plaza de Talcahuano y se prepara para servir desayuno a sus clientes. “Yo tenía una clientela en un local chiquito al lado de la farmacia Portus, se partió entero, así que empecé este lunes y ha vuelto casi toda nuestra clientela”. Claro que ha visto un cambio en las preferencias “antes vendía más sándwiches, ahora pasan más por los completos”.
La llegada del invierno es una preocupación. “Cuando empiecen las lluvias vamos a tener que aguantar nomás, no hay otra opción. En las calles aledañas mientras no demuelan no hay autorización para instalarse”.

A la misma hora en el área custodiada del centro porteño, entre la calle Aníbal Pinto y el mar la cuadrilla de la empresa Preserva liderada por el capataz Cristian Ordoñez, limpia el alcantarillado de aguas lluvia, trabajo que realizan en este sector hace dos semanas. “Hay mucho barro y toda la basura que arrastran con la retroexcavadora se va metiendo a las rejillas y a las cámaras de registro, muchas no tienen tapa, hay que limpiarlas y dejar algo sobre ellas para que no caigan personas” cuenta el capataz.
Ordoñez destaca que “si llueve no va a haber problemas porque los tubos que van hacia el mar están destapados, lo bueno es que cuando retrocedió la ola fue con fuerza y aprovechó de limpiar los tubos”.

12 horas. El golpeteo constante de los martillos llena el aire en la cancha del Liceo Industrial de Higueras donde se levantan las últimas de las 52 mediaguas destinadas a las familias de Santa Clara que han pasado este mes y medio durmiendo en un campamento de carpas ubicado al lado de la comisaría del sector.
Tras la mediagua que habita desde el día anterior Gladys Raylén aporta al martilleo clavando dos postes para improvisar un tendedero de ropa.
“La vida nos ha cambiado cualquier cantidad, de toda la comodidad que uno tenía (en Santa Clara) a vivir así ahora. Allá, en el campamento, estábamos en las carpas, pasábamos frío, nos levantábamos entumidos. Mi hijo, que tiene síndrome de down, se me enfermó, estuvo súper resfriado. Al menos acá tenemos un techo donde estamos un poquito mejor, gracias al Señor anoche dormimos bien, hasta pudimos tomar once adentro, sin viento”, relata.
Su marido, comenta, anda buscando madera. Hay que ampliar la mediagua para que quepan con cierta comodidad los cuatro integrantes de la familia ya que por lo menos van a estar allí un año.
Gladys destaca que alimentación no les ha faltado, reciben constantemente donaciones y la Junaeb les lleva el almuerzo, lo que continuará por unos días más. “Después vamos a tener que cocinar nosotros pero por lo menos ya hemos ahorrado harto”.
La electricidad la han conseguido del colegio por ahora, el agua la siguen recibiendo de camiones aljibe y hay baños químicos distribuidos entre las mediaguas. La posibilidad de ducharse es aún lejana “aunque dicen que nos van a poner (duchas), y lavaderos también” cuenta Gladys, agregando que esas necesidades, al igual que el lavado de ropa se resuelven ahora “con un poronguito”.
En un porongo (o lavatorio) Jorge Gómez lava platos fuera de la puerta de su mediagua. El también es de Santa Clara y se cambió el sábado, apenas le entregaron la mediagua, para dejar atrás la carpa donde temía que su hijita de tres años se enfermara.
“Queremos agrandar para atrás la mediagua y  forrarla, estamos esperando tener un poco de plata nomás, para que esté más calentito” comenta Jorge quien trabajaba en Asmar pero quedó cesante tras el tsunami. Sin embargo no todo es tan malo.  “Aquí gracias a Dios han venido a ofrecer trabajo y el viernes tengo que presentarme para trabajar en una empresa”, cuenta esperanzado.
Jorge reconoce que todos sus trámites los hace en Concepción. “No he ido a Talcahuano centro, no quiero, ya vi mucho en mi población y no quiero ver más desastres”.
Tampoco quiere volver a vivir en Santa Clara, a pesar de que su madre recuperó su casa con pocos daños y se está quedando allá. “No quiero volver para allá, quizás para dónde nos puedan mandar más adelante con el subsidio, pero a Santa Clara, no”.

12:30 horas. A escasos metros de distancia, en el albergue del liceo, donde aún viven 33 familias, la vida sigue sin cambios, en la misma rutina que se hace desde que el domingo después del terremoto varias familias se tomaran el establecimiento para refugiarse de la intemperie. La gente se levanta, recoge y amontona los colchones para limpiar la sala, toma desayuno, acarrea agua desde los contenedores o la va a buscar al camión aljibe, lava y cocina afuera de las salas y almuerza lo que les lleva la Junaeb.
Alejandra Guzmán, quien ha estado allí con su familia todo este tiempo desde que el tsunami destruyó su casa de Las Salinas, cuenta que el único cambio es que se ha perdido el fuerte espíritu de comunidad que hubo las primeras semanas. “Queda menos gente, los que tenían la casa habitable la limpiaron y se fueron para allá. Ya la gente no conversa, no es como antes cuando hacíamos fuego, se juntaba harta gente, conversábamos, se tiraba la talla, ahora no, cada uno en su metro cuadrado, eso es más deprimente, ya no hay comunicación”, lamenta.
Ahora todos esperan las viviendas de emergencia que les han prometido para 20 días más en Salinas.

13 horas. Camila Placencia parte desde el albergue hacia el colegio Cruz del Sur adonde comenzó a asistir este año porque “estaba en el F-509 pero quedó inhabilitado”, así es que ahora los estudiantes antiguos van en la mañana y los que fueron trasladados, en la tarde.
Camila reconoce que “sí dan ganas de ir al colegio. Mis compañeros me dicen que hay que tirar para adelante, me dan ánimo. Los profesores me tratan bien”.

13:45 horas
. Ismael Ulloa, Víctor Bustos y José Luis Ávila toman un descanso entre los cascos de los barcos “Víctor Guillermo” y “Riveira”, que esperan su turno para ser devueltos al mar tras haber sido depositados ordenadamente por el tsunami uno al lado del otro en la calle Blanco. Los tripulantes están agradecidos porque “por lo menos el jefe nos ha tenido con trabajo, hemos estado pintando, cambiando domos, raspando. Se hizo mantención a las embarcaciones y ahora están listas para irse al mar”.
14:30 horas. Víctor Vidal cierra su puesto de colaciones en la plaza porteña. Tal como otros días sus provisiones se terminaron temprano. “Ahora hay que dejar que ganen los demás también, no hay que ser avaricioso”, comenta con una sonrisa.

15:30 horas. Pamela Ibañez termina un corte de pelo de varón y se toma un breve descanso antes de seguir con el próximo. Este primer día en que atiende al aire libre en la plaza le ha resultado provechoso, su oferta de corte a mil pesos ha atraído a muchos clientes, principalmente varones.
Ella suele trabajar en su casa de la población Simons, que fue afectada por el tsunami y destruyó sus electrodomésticos y parte de sus muebles del primer piso. Destaca que llegue gente al centro chorero. “Ahora están los bancos así es que viene la gente a hacer algunos trámites. Pero no se puede hablar de normalidad, no es normal que yo corte el pelo en la calle”.

17:30. Nieves Grandón recoge su mercadería y levanta su puesto en la plaza chorera, es hora de irse a la casa, ver a los niños, almorzar alguna cosa, limpiar, lavar, cocinar para el día siguiente e irse a dormir muy tarde para levantarse muy temprano. “Es más pesada la vida ahora”, reconoce, aunque inmediatamente agrega “pero igual hay que salir adelante. No sacamos nada con quedarnos en la casa llorando, nadie nos va a llevar la ayuda hasta allá. Hay que salir adelante como sea, moverse por aquí, por allá, tratar de resolver las cosas”.

18:30 horas
. Eliana Gallegos cierra su container-cocinería. Ya está oscureciendo y la plaza se vacía rápidamente, todos quieren estar “guardados” en las horas de oscuridad.
Esta es la segunda vez que encontramos a Eliana. La conocimos a diez días del terremoto mientras rescataba lo poco que quedó de su cocinería en el segundo piso del mercado porteño. “Mi cocinería quedó paradita, con sus manteles, sus floreros, pero llegó el saqueo y me sacaron todo, por maldad” recuerda ahora. “Por eso me tuve que instalar acá porque cómo iba a pasar tanto tiempo sin trabajar” dice mientras limpia mesas y levanta sillas de su nuevo local.
Eliana reconoce que ha tenido un poco de suerte, al menos el incendio del miércoles en el mercado no afectó lo que queda de su negocio, al que pretende retornar de todos modos. “Quiero volver al mercado porque soy locataria, llevo 40 años en eso”, asegura con decisión.

19 horas. Cae la noche sobre el puerto, la caleta Tumbes está envuelta en la oscuridad, las carpas se iluminan desde dentro y se ven las siluetas de sus ocupantes preparándose para tomar once.
Estas son carpas grandes, donadas por el gobierno japonés y que sirvieron para que algunas familias bajaran del cerro alrededor de 10 días después del maremoto y se instalaran ordenadamente en una cancha a una cuadra del mar. Allí tienen agua que llega en camiones aljibe y electricidad provista por un generador que ronronea desde las 19 a las 23 horas aproximadamente, luego, la oscuridad se adueña del campamento.
En la carpa de Lina Ramírez su hijo juega con un notebook que le regalaron anónimamente a su hermano mayor para su trabajo universitario. ”Nosotros perdimos todo, bote, motor… sobrevivimos con la ayuda que nos ha llegado y un poquito de plata que teníamos que nos sirve para la locomoción más que nada” cuenta Lina quien echa de menos su casa de dos pisos en la calle principal de Tumbes donde, además del dormitorio matrimonial sus hijos tenían cada uno un dormitorio.
No quisieron la mediagua que les ofrecieron, ya están acostumbrados a la carpa y aunque saben que la vivienda de emergencia es más grande sostienen que en la tienda hace menos frío, así es que se quedarán ahí por ahora.
En una carpa cercana Corina Lisboa afirma que ella tampoco quiere mediagua. “No son buenas, no  vienen forradas, las planchas de zinc ya las está doblando todas el viento y cuando la madera se seca se le salen los nudos y entra más viento”, señala basándose en las que están instaladas cerca del campamento.
De la vida en carpa cuenta que “estamos todo el día aquí porque no hay en qué trabajar, el bote se perdió, se me fue mi puesto de trabajo, la mar voló el primer piso de mi casa con todo y no han llegado los vales para reparaciones, nadie sabe cuándo van a llegar tampoco”. Ella y su marido cuentan con amigos que les regalarán materiales de construcción para reparar su casa, a la que espera volver antes del invierno.

A la misma hora en la desolada población Santa Clara, Nora Vidal y  Haydeé Becerra ya están encerradas en sus respectivas casas, unas de las pocas que se mantuvieron en pie y que han vuelto a ser ocupadas. Ellas volvieron hace unos días a su barrio, tras pasar semanas limpiando sus viviendas, simplemente para no estar en albergues ni de allegadas, pero la meta es irse a vivir a otro lado. “Ojalá expropiaran acá, yo me voy porque ahora con las inundaciones (por lluvia) va a ser peor porque quedamos (en terreno) más bajo nosotros”, comenta Nora.
La vida en este territorio desolado no es nada fácil, el olor de los desechos, las moscas, zancudos y el constante recordatorio de las casas destruidas o los solares vacíos donde solían vivir familias enteras pesa sobre el ánimo. “De día estamos bien porque andamos todo el tiempo ocupadas, pero ya oscureciéndose para nosotros es difícil. Yo duermo ensillada, (con ropa de vestir) por si viene el agua o vienen a robar, aunque ahora hay carabineros”, comenta Haydeé.
También impresiona el recuerdo de los que murieron ese fatídico 27 de febrero, todos conocidos en este antiguo barrio chorero. “A un vecino mío lo encontramos cerquita de mi casa, yo no le tengo miedo al vecino (su fantasma), pero me da inquietud” reconoce Haydeé pensativamente mientras su cara transparenta la memoria de esa madrugada que trastocó la vida de toda la ciudad-puerto en cosa de minutos.

lunes, 12 de abril de 2010

Mediaguas, las dificultades detrás de la entrega

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Recién esta semana comenzó la entrega sostenida de viviendas de
emergencia en la región, pero vas sólo unas pocas de las 23 mil que se
necesitan antes de que comience a llover.

Un letrero
ubicadoala
orilla de camino,
en el
sector Raqui
Alto, en
la costa de
Arauco, dice“
Necesitamosmediaguaparaabuelitade86años”.
EllaesAnaRosaAvila(86),cuyacasa
quedó inhabitable tras el terremoto.
Esamadrugada,ellaysuesposoJoséMaldonadoSalazar(
76),alcanzaron
a arrancar antes de que la vivienda se
cayera y hoy están allegados en la casadesuvecinaysobrinaCarmenGloriaAvila.
Días después, el Ejército les instaló
unacarpadondepasanlas noches,perosabenquenopuedenestarahíenel
invierno.“Delamunicipalidadnosencuestaron,
peronopodemosestardentrodelacasaporqueestáapuntodecaerse.
Yo la tengo reforzada con palos,
peronosdamiedo estar adentro”.
Ambos son pensionados y sólo
cuentan con la ayuda de su sobrina.
Tienenaguadevertienteyleshallegado
comida demanosde losmilitares,
peroclamanporuntechodondeguarecersedelfrío.“
Hayunaréplicaylacasasemuevecomosisenosfueraavenir
encima.No sabemos si nos van a
dar una casita, pero es lo único que
queremos”.
Esteeselsentimientogeneralizado
decada familiaquequedósin techo a
causadelterremotoyeltsunamiyque
velosdíaspasarsintemercertezadeen
qué condiciones los encontrará el inviernoquese
avecina.
Deahíquetantoelclamordelosalbergadoscomodelasautoridadessea
uno solo: “que lleguen lasmediaguas
antesquelas lluvias”.
La intendenta Jacqueline van
Rysselberghecifróen23millasviviendasdeemergenciaquesenecesitanpara
la región, aunque aclaró que no todasesasfamiliasestánencampamentos.
“Muchasestánencasas,deallegados,
yrequierenreconstruirensuspropios
sitios”.
Perolainstalacióndelasmediaguas
haresultadounprocesocomplejo,por
unladoenunprincipionohabíaeste
tipo de viviendasenel país y por otro
se necesita tener terrenos aptos para
TALCAHUANO
Esta semana comenzó la
instalación de 52 viviendas de
emergencia en la cancha de
fútbol de la escuela Industrial,
aseguró el alcalde Gastón Saavedra.
Además de estas “se necesitan120
para la gente que
es de las caletas pesqueras de
Talcahuano, 200 para El Morro,
50 para Tumbes y otras
70 para la gente que está viviendo
en el albergue del sindicato
Cap. Pero a eso hay que
agregar toda la gente que tiene
las casas derrumbadas como
en el sector Arenal, Santa
Julia, en los cerros de Talcahuano.
Son muchísimas las
que se necesitan”.
CHIGUAYANTE
El alcalde Tomás Solís explicó
que “nosotros tenemos
en los campamentos a gente
que espera mediagua pero están
conociendo la ficha de su
vivienda. Hay personas que
me dicen que si es reparable
su casa se vuelven a ella. De
todas maneras nosotros estamos
matriculados con unas
800 mediaguas, que no sé si se
podrá cumplir porque hasta
el momento no ha llegado
ninguna”.
Domingo 11 de abril de 2010 Reportajes 7
Reportaje
Mediaguas
colocarlas.
“Elmayorretrasolotenemosenpoder
regularizar los sitios para los campamentos”,
confiesalaintendentadestacandoqueestossitiosestánidentificadosenlamayoríade
lascomunasy
se está enproceso de arrendarlos o regularizarlos.
Aveces, como en el caso de Dichato,
esearriendodelterrenohacostado
másdeloesperado.Enelpuebloturístico
se identificó hace semanas el sectormásadecuadoparainstalarlas700
familias que quedaron sin casa por el
maremoto,se trata deunterreno de7
hectáreasubicadoalaentradadelpueblo,
en altura, que pertenece a una forestal
y está plantado con eucaliptos
de 3 a 4 años. Tras negociaciones que
incluyeronalmunicipioylaintendenciaseconcretóelarriendoyelviernes
debían comenzar a instalarse las primeras
viviendas luego de la limpieza
ypreparacióndel terreno.
EnAraucolasituaciónnoesmejor,
ante la necesidad del municipio de
identificar terrenos para construir
campamentos los precios subieron
hasta 10 veces, obligando abuscar soluciones
pormedio del arriendo. Pencoenfrentaunasituaciónsimilar,
agravada
por el hecho de que no existen
muchosterrenosdisponibles.Elalcalde
Guillermo Cáceres asegura que
mientras el fondodel gobierno le permite
pagar 0,3 UF pormetro cuadrado,
lossitiosestána1UFelmetrocuadrado,
por lo que se hace imposible
comprar.Lasoluciónquebarajaelmunicipio
es instalar los campamentos
que necesita en canchas deportivas.
“Esotambiénesunapresión obligada
desacarlos rápido”,comenta.
La velocidad de entrega de lasmediaguas
es otro elemento que ha incididoenlalentituddelaconstrucción,
aunque Jacqueline van Rysselberghe
aseguraque“UnTechoparaChilemejorósuvelocidaddeentrega,
loquenos
tienemuycontentos porquenotenemosnadaencontradeellos,
loqueteníamos
era una aprensión en términosdelavelocidaddeentregadelasviviendas,
que era un hecho objetivo.
Ahora, sobre todoenel findesemana
largo pudieron contar conuncontingente
importante de voluntariado,
mejoraron sustancialmente la velocidad
de entrega y nosotros esperamos
queestosemantengaeneltiempopara
poder llegar de manera oportuna a
las familiasdamnificadas”.
La intendenta anunció que “logramosapartirdeestasemanadescentralizar
la construcción y estamos generandoórdenesdecompraaproveedores
locales,demanerade agilizar el tema,
conviviendas parecidas”.
Respecto a las prioridades señaló
que se podría privilegiar a quienes están
en campamentos, ya que las carpas
y otras estructuras que han construido
no soportarán las lluvias, sin
embargo aseguró que la gente que estáalbergadaencasasdefamiliares“
en
condiciones de hacinamiento que es
algo que no se puede mantener… no
debiera pasar delmes de junio, máximo
julio la entrega de lasmediaguas
para ellos”.


“Llegamos a la vivienda número 5 mil”
PatricioDomínguez,directornacionaldeUnTechoParaChile
destacóqueestánenplenamarcha
paralograrlametadetemer20milmediaguasinstaladas
al30demayo.“Ayer (miércoles) completamoslaviviendanúmero5milennuestroplannacional
y ya son casi 13 mil los voluntariosmovilizados”,
destacó.
Esta es una cifra importante si se tiene en cuentaqueantesdelterremotoUnTechoParaChileno
tenía previsto construir mediaguas este año en el
paísy,por lomismo,nose estabaproduciendo.
“Entoncesderepenteestofueunshockeconómico
que impacta en el mercado: 40 milmediaguas,
doscompradores,(UTPCHyelgobierno).Entonces
regular esto, que no subieran los precios, fue una
gestión que se hizo durante el primermes y ya estamos
asegurados, sabemos que vamos a tener las
casas antes del 30 de mayo, las 20mil nuestras. Lo
otrohasidomovilizaruniversitarios,empresas,estudiantes
secundariosyenesotambiénhemosestado”,
aseguró.
Lospanelesquecomponenlasviviendasseconstruyen
principalmente en Santiago en la FundaciónVivienda
delHogar deCristo y ahora existen
plantas enConstituciónyCañete.
Ustedes antes del terremoto no tenían voluntarios
ya que no se planificaba construir mediaguas
¿Cómo se logra llegar a estos 13 mil voluntarios?
Ha habidomuybuenadisposiciónde la gente a
trabajar,losvoluntarioshanacogidomuybienyse
han sentido interpretados por el sentir del Techo,
que es realizar acciones concretas en ayuda de la
gente.
Todos se van a acordar del terremoto, donde estuvieron
a lahora del terremoto, la angustia de los
primeros momentos, etc.Aquí tenemos una posibilidaddequeesagranpoblaciónquevivióelterremoto
y que después quedó asombrada por los saqueosguardeunsegundogranrecuerdoqueeshaberparticipadodeunaayudaconcretaaunafamilia.
HemosmovilizadogentedesdeAntofagastahasta
PuertoMontt.
¿Cuánto se demoran en levantar una mediagua?
Sepuedelevantarendosdías.Elprimerdíaesel
armado de los pilotes y el piso (15 pilotes impregnados)
yelsegundodía levantar los paneles, (8 paneles:
2depisoy6derevestimiento)yeltecho(envigado,
fieltroaislanteyplanchasdezinc).Unacuadrillalapuedenhacerseispersonasconunnivelde
capacitación que se puede hacer en una tarde. Se
sumanlasfamiliasbeneficiadasytambiénestáco
laborando el ejército.
¿Ahora está fluyendo bien el ritmo de construcción
de paneles con la construcción de las casas?
Inicialmente éramos capaces de convocar muchísimagenteynohabía
paneles suficientes.Ahora
ya hay una buena cantidad de casas disponibles
ylosproveedoresestánproduciendosobrelas1.500
semanales, eso nos permite asegurar entre 1500 y
2000 viviendas a la semana.Noshemospreocupadodenoapilarcasas,
salendelaplantayvanconun
destino concretode construcción.
¿Para la Región del Bío Bío cuantas mediaguas
van a construir ustedes?
Debiera ser entre 5 y 6mil, eso hemos acordado
depalabra.Elgobiernoquizásdebierahacer10mil,
entonces entre losdosharíamos15mil.
Eseeselprimerplan,nosotrosunavezqueterminemos
esto a fines demayovamos a reevaluar y si
tenemos más dinero disponible vamos a ver si es
necesario seguir construyendo.
Se ha dado la discusión acá sobre la construcción
de mediaguas y campamentos tras haber hecho esfuerzos
tan importantes por eliminarlos.
Todos sabemos que los campamentos son algo
nodeseable.Noqueremosqueningunapersonaviva
en esas condiciones.Nosotrosmismoshace dos
añosquenoestamosconstruyendomediaguaspor
lomismo,porqueconlagentedeloscampamentos
estamos trabajando para que tengan sus viviendas
definitivas, que implicanuntrabajo enorme, largo
tiempo.
Lapreguntaaquíesquéseprioriza.Todosquisiéramos
que a la gente se le pudiera entregar una vivienda
definitiva inmediatamente, hay gente que
vivíaencondicionesbastantebuenas,casasamplias
de 80 metros cuadrados incluso y hoy día tienen
que pasar a vivir en una mediagua, es realmente
dramático.Perolapreguntaescómoqueremosque
enfrenten el invierno.
Nuestraposturaesrealistaenesesentidoyaque
lamediaguasepuedemontarfácilmente,sepuede
transportar fácilmente, es una vivienda barata, lo
que permite repartir los recursos entre gran cantidaddepersonasyesunasoluciónfactibledehacer
antesdel invierno.
Es importante entender lamediaguacomouna
vivienda de emergencia, no queremos que esto se
eternice,NosotroscomoTechoparaChileletransmitimos
la tranquilidad a la gente de quevamosa
trabajarincansablementeparaquesuestadíaenlas
mediaguassea lomáscorta posible.
¿Realmente aguantan la lluvia y el invierno?, porque
se critica que son frágiles para esta zona
Yo creo que hay que saber priorizar, claramente
noeslamejorsoluciónperonuestraexperienciade
trabajoconlagentenosmuestraqueesunabuena
solución que permite estar cubiertos del frío, de la
lluvia,quizásnodelamaneraideal,aunqueesuna
protecciónmínima. El aguanose pasa,nogotean.
Ademáslamismagente lepuedehacer mejoras.
¿Cuanto cuesta una mediagua?
El valor de fábrica es de 400 mil más IVAmás o
menos.Aesohayqueagregarlelosgastosdetransporteyeltrasladoyalimentacióndelosvoluntarios,
la implementación del trabajo, el equipo en terreno
que gestiona la obra, etc, que bordea los 200 a
250milpesos adicionales.

Concepción, una ciudad que vive sobre fallas

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Todo Chile tiene fallas
sísmicas y Concepción no es
la excepción a la norma, hay
innumerables fracturas
debajo del suelo que
pisamos que pueden tener
que ver con los daños
causados por el terremoto.


La falla del cerro Caracol,
la de Lo Pequén,
el cerro La
Pólvora, Las Heras,
Lomas de San Andrés,
son sólo algunas
de las fracturas
del subsuelo que se
sabe que existen en la ciudad. Muchas de
ellas ni siquiera se movieron durante el terremoto
del 27 de febrero, otras pueden haber
causado algunos de los destrozos que
hemos visto, algo que queda para el análisis
de los especialistas.
Sin embargo ante esta realidad conocida
pero poco divulgada cabe preguntarse no
sólo si se debe construir sobre suelo con fallas
sísmicas, sino si existen métodos para
identificarlas con precisión a fin de poder
evitarlas.
Para el asesor urbanista de la Municipalidad
de Concepción, Sergio Baeriswyl, la respuesta
hace seis años cuando se redactó el
último plan regulador fue “No”.
“En el plan regulador de 2004 quisimos incluir
en la ordenanza de riesgo y plano de
riesgo esa información pero ningún especialista
se atrevió a identificar por dónde
pasaban las fallas. Existen presunciones de
por donde pasan pero no es fácil identificarlas
y en ese momento se acordó que no estábamos
en condiciones de identificar las
fallas en la cartografía reguladora”, comentó
el profesional.
Por supuesto, se trata de un tema difícil, ya
que si no es posible identificar las fisuras
donde el terreno puede romperse a raíz de
un terremoto, no se puede tampoco actuar
en base a presunciones. “Sería muy complicado
que la información de por donde pasa
una falla fuera equivocada ya que esto
tendrá múltiples efectos, por ejemplo en el
precio de las propiedades”, destacó Baeriswyl.
El geólogo Adriano Cecioni asegura que es
inevitable construir sobre o cerca de alguna
falla, sin embargo hay precauciones que
se deberían tomar a futuro para evitar mayores
daños en el próximo terremoto.
“Todo Chile está lleno de fallas”, asegura,
explicando que las hay activas e inactivas,
estas últimas “son las que han sido sepultadas
por sedimentos y hace millones de
años que no se mueven”.
“En Concepción hay fallas –sentencia-. En el
casco urbano consolidado tenemos fallas
conocidas por todos, algunas de ellas se activaron,
muy poco, otras no. Pero también
es cierto que no podemos cambiar el casco
urbano ya consolidado. Sin embargo en las
zonas de expansión urbana e incluso aquellos
sitios donde ahora se va a reconstruir
sería importante tener una idea de la profundidad
de la roca, de qué tipo es y si hay
alguna presencia de falla visible, que se puede
ver gracias a la fotografía aérea estereoscópica,
o detectable por métodos indirectos
como es la sísmica de refracción o de
reflexión. También se puede usar sistema
de radar, hay varios métodos. Si con esos
métodos no se nota ninguna falla y hay una
oculta, no hay nada que hacerle, pero por lo
menos tener un documento que indique que
se hizo el estudio y se hizo bien. Eso no está
contemplado en la ley”, sostiene.
¿Los constructores deberían saber dónde
hay fallas y construir acorde a eso?
Si hay que ocupar un sitio que está afectado
por una falla lo mínimo que uno tendría
que hacer es construir la obra a un lado del
plano de falla y no que esté a caballo en la
falla, porque aunque se mueva un poquito
se va a quebrar.
¿Sería mejor construir en los cerros o es
igual de malo el terreno?
No es igual demalo, en los cerros tienes roca
y la respuesta de ese material que es más
homogéneo y también isótopo en el sentido
que transmite estos movimientos del
mismo modo en todo sentido y dirección
quizás esté menos complicado. En un suelo
homogéneo como el de la villa San Pedro
tampoco es tan complicado, lo más que podría
pasar es que por asentamiento alguna
obra pueda bascular un poco o el agua subterránea
se comprima y salga generando
un volcancito de arena con agüita.
El geólogo hace un llamado a la cordura en
este delicado tema: “si empezamos a buscar
fallas, con foto aérea estereoscópica vamos
a encontrar un montón de fallas, pero
tampoco podemos dejar de construir. Porque
si no vamos a construir en la zona costera
porque tenemos tsunami, en estas zonas
porque tenemos terremotos y fallas y
no vamos a construir en la cordillera porque
tenemos los volcanes, ¿qué tenemos que
hacer con el país? Tenemos que arrendarlo
a los científicos mundiales para que vengan
a estudiar los procesos naturales, porque
Chile es un paraíso para estas cosas desde
el punto de vista científico, y todos nosotros nos vamos a Brasil donde no tenemos
vulcanismo, terremotos ni tsunamis y hay
carnaval, mulatas y caipiriña... Tenemos que
convivir con los procesos naturales conociéndolos,
previniéndolos, mitigándolos y
con alertas tempranas”, sostiene.
El ingeniero en suelos Eduardo Ebensperger,
de amplia trayectoria en Concepción,
destaca que cuando se trata de fallas sísmicas
es muy difícil detectarlas. “El problema
está en que uno sabe que en Chacabuco
hay una falla, pero ¿está al oriente o al
poniente, cuantos metros más acá o más
allá se va a notar la quebrazón?”, esa información
no existe, asegura y no es posible
detectarlas cuando se hacen estudios se
suelo (previos a una edificación). “No se ven.
Uno con toda la experiencia que tiene mira
y dice “no se ven fallas de suelo o activas por
lo menos”.
Como ejemplo señala que “en las Lomas de
SanAndrés apareció una falla que fue rompiendo
casas con grietas demás de un metro
de ancho y unos 2 metros y medio de
profundidad y es un terreno que jamás a
uno como mecánico de suelos se le ocurriría
que ahí podría pasar algo. Es un terreno
de buena calidad”.
El ingeniero sostiene que queda a los especialistas
(geólogos) encontrar la forma de
identificar exactamente y sin lugar a dudas
dónde están estas fallas y que, existiendo
esta tecnología no habría problemas en aplicarla
antes de iniciar una construcción.
¿Pero encarecería el proyecto?
No, porque cambias el sitio. Si eres inversionista
y quieres hacer algo, vas a buscar otro
sitio en las cercanías porque tus estudios
de mercado te dicen que en ese sector es
donde mejor te va a ir en las ventas. Si te
diceneste terrenotiene fallas novasaconstruir
ahí.
¿Si usted tuviera que hacer una fundación
en un terreno donde se sabe que hay una falla
sísmica qué medidas especiales tomaría?
Es que no construiría. Si yo sé que es una
falla que está activa por ningún motivo
construiría.
EL CASO CALIFORNIA
En el estado de California, Estados Unidos,
el terremoto de 1971, en San Fernando,
dio lugar a la ley Alquist-Priolo de zonificación
de zonas de fallas sísmicas que previene
la construcción de edificios en áreas
donde se han identificado fallas activas.
Para ello existen mapas de estas fallas a
disposición del público y antes de otorgar
los permisos a un proyecto los municipios
deben exigir una investigación geológica
para demostrar que los edificios propuestos
no serán construidos sobre fallas activas.
Un geólogo autorizado debe preparar
una evaluación por escrito y si se encuentra
una falla activa la estructura no
puede ser levantada sobre ese trazado y
debe moverse lejos de la falla cerca de 15
metros.

Albergados: “que las mediaguas lleguen antes que las lluvias”

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Ya sea que estén
distribuidos en las
salas de un liceo en
Talcahuano o viviendo
en carpas en los cerros
de Dichato, los que lo
perdieron todo el 27
de febrero sólo piden
que las soluciones de
emergencia lleguen lo
antes posible para
ganarle la carrera a la
lluvia y el mal tiempo
que se avecina.

De Rocuant,
Santa Clara,
Villa
Mar y Salinas
son
las 140 familias
que
desde el
domingo 28 de febrero ocupan
el Liceo Industrial A-23 de Las
Higueras, Talcahuano, quienes
reconocen que se tomaron el establecimiento
ante la imposibilidad
de seguir pasando la noche
en los cerros.
“No teníamos carpa, estábamos
con una frazada, con niños chicos,
no sabíamos a dónde nos
íbamos a ir”, cuenta Alejandra
Guzmán, quien debió huir de su
casa en Salinas, a la que no puede
volver porque, aparte de estar
llena de barro y resquebrajada,
se hundió varios centímetros.
“Ahora está como albergue,
otorgado por el municipio”, asegura
sobre el liceo Elizabeth Uribe,
quien detalla que “en un
principio fue complicado pero
ahora nos organizamos mejor.
Ahora se distribuye bien, la ayuda
se entrega por familia. Son
unas 280 personas, 140 familias
más o menos y nos sigue llegando
gente. Niños hay alrededor
de 80, de 14 años hacia abajo”.
La dirigenta del sector de Rocuant,
una caleta de pescadores
que estaba al lado de Santa Clara,
señala que aunque la ayuda
está llegando lo que falta es saber
qué pasará con ellos a futuro.
Los albergados tienen claro
que a sus casas no pueden volver
porque las que no están destruidas
están llenas de barro
maloliente e inhabitables.
Por ello esperan saber qué solución
les van a dar las autoridades,
ya que aunque corren muchos
rumores en un sentido o en
otro, no hay una versión clara de
qué pasará con ellos y si la opción
que se les presente servirá
para todos.
“El alcalde nos dio a entender el
domingo que Rocuant para él es
zona cero, pero falta que los
propietarios acepten eso, los
allegados están de acuerdo pero
los propietarios no quieren dividirse,
que los manden a distintas
partes”, comenta Elizabeth.
Por su parte Carlos Calfucoy
Leiva, dirigente del grupo de
Santa Clara recalca que “lo único
que no tenemos es la solución
de qué va a pasar con nosotros,
las autoridades dicen que andan
buscando solución, terreno, pero
no sabemos de nada concreto”.
Aclara que, en todo caso “de ahí
(Santa Clara) tenemos que salir,
¿quién va a querer volver para
allá con la situación que hay?
Siquiera aquí cuando hay remezones
la gente sale disparada”.
“Lo que necesitamos es que venga la autoridad,
es decir el alcalde, a decir “usted se va a ir a tal ladoconsufamilia”,
esoesloquenoshacefalta”,asegura.
ESTADIOGAETE
El alcaldedeTalcahuano GastónSaavedra, señaló
a El Sur que el lugar elegido para instalar a estas
familias es la cancha del estadioGaete, el que
cumple con varios requisitos. “Es un lugar alto, es
una buena opción que tiene luz, agua”.
Destacóqueesimperativoarmaruncampamentoenotrolugaryaqueelañoescolardebecomenzar
y a ese liceo asisten alrededor de 800 alumnos.
“El terreno ya lo tengo, ahora hay que hablar con
Un Techo ParaChile para instalar las casas, tambiéntengoalgunasqueregalóunempresario,
pero
quieromejorarlas un poco, que no sean la puratablayelzinc,
talvezforrarlas”,comentó,agregandoqueeltrasladodelagentetienequeserentre
ahora y comienzos de abril.
Respecto a una solución definitiva para estas poblacionesdestacóque“
conbuencriterionosepuede
construir en lugares bajos, eso hay que considerarlo
y tener racionalidad para aceptar esa situación”.
Estaopinión,queescompartidaporparte
de los albergados, lleva a pensar dónde se podríainstalarunanuevapoblaciónparaestasfamilias.
Unadelasopcionesquehanescuchadolosalbergados
es la de un terreno enfrente del Hospital
Higueras, el que sin embargo es privado y es
sólounaposibilidadquenosehaconversadoanivel
del Ministerio de Vivienda aún, aseguró el alcaldeSaavedra.
CASAYTRABAJO
Conseguiragua,iralrepartodelacomidaococinarconloquesetengaamano,
lavarropaymantener
limpios los espacios y a los niños son las
preocupaciones comunes de los albergados en
general.EnDichatosesumanaestalistaelrebuscar
materiales de construcción entre los escombrosparalevantaruna“
ranchita”queprotejamejor
a la familia que la carpa o que al menos permita
unamayor holgura para cocinar y comer.
Sin embargo la preocupación más importante
es otra. “Si nos pilla el agua aquí vamosa quedar
llenos de barro”, resalta AntonioMonsalvez,
enelcampamentodeVillaFresia mientras corta
unos palos para afirmar una precaria construcción
de madera, latas y plástico. El joven de 17
años es estudiante del liceo Vicente Palacios de
Tomé,aunquenosabecuándopodráentraraclases
este año.
“Yoarranquéconmihermanaparaacá,teníamos
una casa en la población El Sauce.Acá nos
juntamos con unos vecinos y empezamos a instalarnos,
juntarzinc,construimosconloqueserecogedeabajo(
laparteasoladadeDichato)untechitomientrasesperamoslasmediaguasque“
tienen”
queestarantesdequeempiecenlaslluvias”,
comenta por su parteCésarAvendaño.
AlanecesidaddemediaguasYislenny agrega
la de trabajo “Esa es la prioridad, trabajo, porque
lacomidaytodalaayuda¿cuántovaadurar?tres
mesestal vez ¿y el resto del año, qué va apasar?
Porquelagranmayoríadelagentevivíadeloque
esDichato(actividadesligadasalturismoylapesca).
HaytantoquehaceraquíenDichatoquesiquieraporelsueldomínimoconlosproempleoyasería
algo, así limpiaríamos nuestromismobalneario”,
asegurólajovenquetrabajabaenunrestaurante
del área, que también resultó destruido.
ENBUSCADETERRENO
José Quinteros uno de los coordinadores del
municipiotomecinoenDichato,explicóqueseestá
buscando soluciónparalas900familias afectadas
en esa comunidad. “El alcalde está gestionandodirectamenteconlaforestal(
Celco)laobtención
de algunos terrenos y para instalar las
mediaguas.LasviviendasestánofrecidasporUn
TechoparaChile yunavezquetengamoslaconformidaddelterrenoserealizaránlaboresdelimpieza
y despeje para iniciar la instalación”.
Losterrenosencuestiónsonpañosde5y3hectáreasubicadosaambosladosdelcaminounpoco
antes del acceso a Dichato, un sector de bosquesquehabríaquedespejarparainstalarelcampamento.
Seesperatenerladecisiónsobreeluso
de los terrenos en los próximos días, dijo Quinteros
haciendo hincapié en que éste “sería para un
campamentoprovisional. Las soluciones definitivas
vendríanconposterioridad porqueel gobiernoaúntienequeestablecerlosprocedimientosparalaspostulaciónalosdiferentessubsidiosycuálessonlasposibilidadesciertasdepo
erconstruir
las poblaciones”.
Por su parte el otro coordinador municipal en
Dichato, Héctor Ramírez, destacó que existe el
compromisodelmunicipio,elgobernadorylaseremideViviendadequeestasviviendastienenque
mejorarsepara poder pasar el invierno, “hay que
buscarlosrecursosparaforrarlas,aislarlas,impermeabilizarlas,
deformaquelagentepuedapasar
el invierno.Además tienen que ser instaladas en
espacio suficiente como para que la gente haga
unavidamásnormal, por ejemploparaquepuedan
hacerle una cocina si se consiguen recursos,
perosiguensiendodeemergencia.Lasolucióndefinitiva
pormuyrápida que sea no va a estar antes
de un año ymedio o dos años”.
AcercadelosprogramasproempleoRamírez
destacó que esa “es una de las peticiones que se
le hizo (comomunicipio) al gobernador. Calculamosque
en lacomunase han perdido alrededor
de3milpuestosdetrabajo,particularmenteaquí.
Se pidió aumentar la cantidad de cupos de los
proyectos pro empleo aunque no se ha especificadoaúnenquétipodeactividadespodríaserutilizadaestamanodeobra,
unadelasfuncionespodría
ser la recuperación,dependiendodelas actividades,
profesionesyhabilidadesdelagente,habrá
que ver quien en mejor en qué.
Las funciones de limpieza las estamos llevandoacabonosotrosconayudadelaOnemiypersonalmilitar.
EsperamospoderdejarDichatolimpio,
pero haymuchoque hacer después y es una
de las inquietudes poder ocuparmanode obra y
entregar algún medio de sustento económico a
la gente que perdió todo. Sino ¿de qué van a vivir?.

SE SALVÓ A NADO
CésarAvendaño Unda relata que tras
subir al cerro después del terremoto decidió
bajar “a la casa de mi hermana a
buscar una plata y me pilló el agua en
el segundo piso, faltó comomedio centímetro
para que llegara al techo. Tuve
que escapar nadando por la ventana
porque si no, me ahogo. Me agarré de
la canaleta del segundo piso, después
me metí a otra casa más abajo, rompí
un vidrio yme tiré para adentro, ahí empezó
a bajar el agua. En realidad las vi
peludas”.

No fue tanto el tsunami como el saqueo

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En el área central del
puerto los saqueadores
completaron el trabajo
que dejó inconcluso la
naturaleza.


El centro de Talcahuano, para
el que sus usuarios reclaman
el título de “zona cero”, fue
golpeado por el terremoto, asolado
por el tsunami y recibió el tiro de
gracia de parte de los saqueadores.
La desazón de los comerciantes
porladifícilsituaciónenquequedaron,
sin poder responder a sus proveedores,
pagar a sus dependientes
ni tener condiciones para trabajary
levantar su negocio nuevamente,
queda patente en las historias que
recogimos en ese sector chorero.
El mercado de Talcahuano es una zona de desastre, lleno de lodomarino, su
techo y varias paredes en el suelo y, además, asolado por los saqueadores.
“ME LLEVARON TODO”
Recolectando algunosmarcos de
aluminio de lo que fuera su cocinería,“
Arlen”,enelsegundopisodeldestruidomercado
municipal de Talcahuano
encontramos a Eliana Gallegos,
quienhaocupadoloslocales145
y 147 desde hace 40 años.
“Sabe usted que amis locales no
les pasó nada, ni con el tsunami ni
con el terremoto, pero en el saqueo
me robaron todo.Me dejaron unas
sillas y unas mesas. En plata debe
habersidocomounmillónymedio
lo quemerobaron: 5 balones de gas
llenos, tres cajas de tomates, cinco
sacos de papas, tres televisores, el
DVD, el hervidor, la juguera, delantales
nuevos,mantelesnuevos,hasta
los floreros de lasmesas se llevaron,
nomedejaron nada”, selamenta
mientras sostiene lo poco que se
puede rescatar de su negocio, apremiada
por los rumores de que el
mercado tendrá que ser demolido.
“Se metieron el mismo sábado en
la mañana.Aquí quedó intacto todo
esto, nada se hizo tira pero el saqueo
fue enorme. Yo vine el sábado como
a las tres de la tarde y ya no tenía nada
en mi puesto. Pero eso fue culpa
delgobiernoquenomandóaltiro vigilancia
para proteger esto, sino que
dejó libre.Los carabinerosnohacían
ni caso, se corrían cuando veían que
estaban saqueando”, acusó.
“Estoy recuperando lo que pueda
para instalarme en otro lado porque
quedé a brazos cruzados. Este es el
sustento de nosotros. Tengo que salvarloquepueday,
despuésdequepaseunpocoesto,
vermododeinstalarme
en otro lado y seguir adelante,
porque tenemos que seguir luchando,
no nos queda otra.Asícomo empezamos
la primera vez, tendremos
que empezar e nuevo”, sostiene con
resignación.
ZAPATOS CHILENOS
ApocomásdeunacuadradelmercadoencontramosaOsvaldoBriones,
dueñodela“Feriadelcalzadochileno”.
“Hemos estado pataleando contra
todo lo importado y hacíamos calzadochileno.
Mifuerteeraelcalzadode
huaso. Tenemos todas las máquinas,
lashormas abajo (en el subterráneo).
Nohemospodidoevacuarelagua,estamos
con una motobomba chica y
notenemosapoyodelgobiernonide
la municipalidad para que nos presten
una motobomba más grande.
Queremos trabajar pero el problema
es que no podemos achicar. Con las
máquinasylashormaspuedoseguir
trabajando” comenta Briones, quien
tiene el negocio en ese local del centro
porteño desde hace10 años.
“Perdí unos 30millones de pesos,
por el daño del agua y por el saqueo,
sacaron todo el cuero que había, teníaunacantidadgrandeparatrabajar
y apenas bajó el agua la gente semetió
y se llevó todo. La idea es continuar
de nuevo, trabajando”, aseguró.
LAPICITO
Para Blanca Henríquez, de la librería
Lapicito, la situación es peor
aún ya que tiene que responder a
sus proveedores por50millonesde
pesos enmercaderías.
“Estamos rescatando recién ahora
loquesobrevivió,loqueteníamosen
lasbodegasarriba(segundopiso), peroaquíhabía120millonesenmercaderíasmásomenosde
los cuales son
50porpagarporlatemporadaescolar.
Elgranproblemaes eso; loqueestá
pagado seperdió y ya, “pero lo de
la temporada escolar no sé de dónde
lo voy a pagar porque no tengo
cómo. Esto se derrumbó completo,
está inundado, también saqueado”.
“Yovineeldíadelterremotocomo
alas9yyaestabansaqueando,vigenteconplasmas,
conmochilas,celulares,
carros de mercaderías”.
Cuentaqueeste negocio “es el esfuerzo
de siete años de trabajo que
se fue en tresminutos. Igualdamos
gracias a Dios que fue a la hora que
fueporquesinonoestaríamos contándolo”.

VECINOS DE TALCAHUANO “Estamos con pérdida total”

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En sectores como Nueva Las Salinas, Villa Prat y Santa Clara el tsunami dejó sólo devastación. Los
vecinos tratan de limpiar lo que queda de sus casas y esperan la visita de las autoridades.

Limpiar, reconocer la pérdida de
todassuscosasyesperaraquesean
demolidas sus casas son las
actividades a las que se han abocado
los habitantes de la zonade LasSalinas,
VillaMar y Santa Clara, tres barriosdondeeltsunamidel27defebrerosedejósentircontodasuletalfuerza.
Caminarporestesectoressobrecogedor,
al siempre presente olor del
mar y del barro mezclado con aceite
yotroscontaminantesquedejaronlas
marejadas en el sector se suma la visióndemontonesdeescombrosybasuraalasafuerasdelascasas
Enestos
se pueden reconocer sillones, marquesas,
colchones, ropa, frazadas, todosimpregnadosdelimoycompletamenteirrecuperables.
“Estamos con pérdida total, no hay
ropa, muebles, no hay cama, nada.Yo
soycasado,tengodoshijasyenesteminutomi
gente está afuera, en LosÁngeles,
porqueacánopuedeestar”cuentaMarcelo
Rioseco, del barrio Nueva
LasSalinas.
Delmaremotorecuerda que fue alrededordeunahoradespuésdelterremoto.“
Yomequedéconunvecinoacá
porqueotrosacóalasmujeresyniños
en su vehículo y no cabíamos…Más
queverelaguasentimosunruidofuerte
y una persona venía corriendo desdeelladodelcanaldiciendoqueelmar
se venía encima y arrancamos con el
aguaaespaldasnuestrasprácticamente.
Fueunaexperienciainolvidable”,señala,
mostrandoenlapareddesucasa
laalturaalaquellególaola,cercadeun
metro80centímetros.
Rioseco señala que lamisión para
ellos es limpiar y “dejar estas casas libresparaversihayalgunaposibilidad
másdelantedequeretornemos,ponernosdeacuerdoconlossegurosaversi
nosvanaresponder. Acátenemoscréditos
hipotecarios, yo estoy pagando
dividendo”,destaca.
Sobre la posibilidad de volver a habitarsucasaseñalaque“
noencuentro
muyrápidoelretornoporquehayque
sanitizar, terminar de sacar el barro y
meimaginoqueelaguapotableyelalcantarilladovaacostarquevuelva.
Lo
que más pide uno es que vengan (las
autoridades) a ver acá como está esto
comoestáahora”,concluye.
“AQUÍFALTAAPOYO”
En Villa Mar, barrio colindante a
NuevaLasSalinas,encontramosaJuly
Cortés,quienestáorganizandolaayudaquehallegado
enformaprivada al
sector. “Del gobierno hemos recibido
dosbolsasconmercaderíaporfamilia,
esloúnicoquehallegadoyanochepasaronuniformadosregalandoleche.
Paraconseguiraguatenemosqueir
a la calle Iquique, a cuatro, cinco cuadras.,
que es agua embotellada. Para
limpiar las cosas acá tenemos que ir a
sacaral canal,queesaguasalada, para
irsacandoelbarro”.
Agrega que “acá a VillaMar no ha
llegado ayuda, sólo a Santa Clara.Acá
pidenhartozapatosylamentablemente la gente regala los que están rotos.
Muchosnecesitancama,frazadas.Pedimos
que ojalá la ayuda que han recolectado
llegue también a este sector
quequedótanmal”.
AsuladoPaulinaGallardomuestra
su casa,unade lasprimeras enrecibir
elembatedelasolas,cuyopatiodaala
marisma y cerca del cual se ven lanchas
pesqueras que trajo el tsunami
desdeLirquén.
“Nosotrosperdimostodo,nosquedó
unamarquesa.Estátodomal,pésimo,
súpermal,llenodebarro”.
“Despuésdelterremotohabíauncarabineroqueandabadiciendoqueno,
quesequedaranensuscasas,queestuviéramostranquilos,
quenoibaapasar
nada.
Luegonos avisanquese sale elmar
yvimoslaoladetresmetrosydespués
veníaotradelotrolado.Lagenteigual
que en la película El fin delmundo,
igual, lospostesde luz todos caídos, la
gentegritandoconguaguas.Alotrodía
cuandollegamosvimosloscadáveres
flotando,eranabuelitos,vimosaloscarabineros
que los estaban sacando en
unbote”.
“Pero graciasaDiossobrevivimosy
ojalállegueayudadelgobierno,quese
pronuncie,nosotrosnohemosvistoal
alcaldedeTalcahuanoacá,hemosvistoaRiveradeHualpén.
Elhavenidoa
prestarayudaconlosmilitares,tratandodearreglarelcamino”,
asegura.

Población Santa Clara no resiste más

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“Mi casa se acabó nomás
pues mija, qué quiere
que le diga, solamente
tenemos el cuadrado y lo demás está
todo destruido conel lodo que tirólacasaabajo”
cuentaGladysVillegas,
quienlleva42añosviviendoen
la población Santa Clara, arrasada
por el tsunami en Talcahuano.
Este es un barrio más antiguo y
levantado por sus propios vecinos,
la heterogeneidad de la construcción,
su antigüedad y el uso básicamente
de materiales ligeros determinó
que muchas casas simplemente
no resistieran el golpe del
agua tras el sismo y se derrumbaran
o deban ser demolidas dada su
peligrosidad.
“Enmi casa vivíamos en un sitio
tres familias, unas 14 personas. Todos
nos salvamos peromis animalitos
(perritos), se ahogaron”, comenta,
recordandoquelanochedel
tsunami no todos huyeron a tiempo
“mi nieto se subió al techo y mi
marido quedó acá y a última hora
se salió en el auto, los demás habíamos
ya escapado a pie. Tomamos
vehículo y nos fuimos a laHuachicoop,
ahí nos estamos quedando”.
Para su futuro Gladys no tiene
ninguna certeza. “Se habla que
van a reubicar esta población, yo
me quiero ir, pero mi marido dice
que no. Las autoridades han dicho
que tres calles de acá ya no sirven
y quieren dividir las casas entre
los que se quedan y los que se van,
no sé cuálme tocará amí, eso habrá
que verlo en el caminar”, sostiene.
La historia de Irene Ortiz, quien
tenía su sitio dividido enpequeños
departamentos que arrendaba, viene
de más atrás aún que la de Gladys.
“Esta casa está desde que mi esposo
nació, 75 años”, comenta.
“Los arrendatarios lo perdieron
todo, nosotros también. Mi esposo
está postrado en cama y a Dios gracias
que no estábamos nosotros
aquí porque no lo habríamos podido
sacar a tiempo. Pero estaba lahija,
a ella se la llevaba elmarya Dios
gracias se salvó por un zodiac que
apareció y ahí se subió, tiene tres
hijos que estaban conmigo”.
Respecto al estado en que quedó
sucasa señalaque¡está inhabitable,
está para demoler nomás. Yo vine
ayer con mi esposo y casi le dio un
infarto. El está muy enfermo y no
queremos dejar este lugar, es el terruño.
Lo que queremos es que nos
construyan aquí de nuevo, no estamos
dispuestos a irnos quien sabe
a qué lugar”, asegura.
 

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