Alejandro Navarro mantiene su campaña a pesar de los malos augurios de quienes aseguran que Enríquez-Ominami le quitó sus apoyos. Asimismo sostiene su planteamiento de apoyar a Arrate si le supera en las encuestas y detalla los requisitos que le llevarían a apoyar a Frei en una eventual segunda vuelta.
Desde Santiago contestó a las preguntas de El Sur.
Ante el auge que ha tenido la candidatura de Marco Enríquez-Ominami, quien supuestamente se estaría llevando al sector "díscolo" y progresista al que se enfoca su candidatura, surgen dos cuestiones ¿Estaría dispuesto a traspasar su apoyo a la campaña del diputado en caso de que éste siguiera subiendo en las encuestas? ¿Cuáles son las grandes diferencias entre su candidatura y la de Enríquez-Ominami?
La candidatura de Marco representa a un amplio y transversal grupo de chilenos, donde hay desde gente que se define como progresista hasta quienes promovían la candidatura de Farkas. La nuestra surgida y construida desde el trabajo que hemos realizado por años con la ciudadanía, en la cota pueblo y no en la cota mil, se define como ciudadana y progresista y se ubica, por cierto, en la izquierda del espectro político, cuestión que Marco por estar aún en la Concertación y por la diversidad de apoyos que tiene en su equipo y en el electorado, así como por las propuestas económicas que ha hecho se aleja seriamente de este sector.
Respeto a Marco y lo que hoy está representando, pero no estoy en condiciones de hacer una comparación objetiva entre su candidatura y la mía, cuando yo tuve una militancia de 26 años en el PS, y él lleva apenas algunos, y cuando yo estoy en política por convicción, principios y la voluntad ciudadana desde hace décadas y él apenas ha ganado su primera elección como diputado. No se trata de que una cosa valga más que la otra, pero ciertamente es un criterio que creo, parte del electorado tendrá en cuenta. La consecuencia y credibilidad se mide en años de trabajo y no sólo en un buen afiche, algunos minutos de televisión o en el resultado de una encuesta puntual. Por eso hemos afirmado que nuestra candidatura se mantendrá hasta el final.
Uno de los elementos que le distinguen es su apoyo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sin embargo esto mismo le ha quitado el voto de sectores más moderados. ¿Qué le diría a ese grupo de personas?
Tendría que partir diciendo que mis opiniones respecto de los procesos que viven otros países, especialmente latinoamericanos, no son ejes de mi campaña. Es decir no espero ni creo que la gente vaya a darme su voto porque yo soy más cercano o lejano a algún gobierno o mandatario, sino por lo que he hecho y lo que propongo hacer en Chile.
Sin duda que los presidentes son los responsables de la política exterior del país y eso igual hace que uno deba definirse al respecto. Pero que uno tenga más o menos simpatías con determinados gobiernos no definen a priori aquello. Chile es un buen ejemplo de ello: Pinochet era un furibundo anticomunista pero nunca rompió relaciones con China, y EEUU que aparece como el principal “enemigo” de Venezuela es quien le compra a Chávez el 40% del petróleo que consume.
Lo importante es hacer política exterior con racionalidad y objetividad. No podemos pretender basar nuestra política exterior sólo en tratados comerciales. Las relaciones entre los pueblos son y deben ser más amplios que eso. Y para ello debemos partir asumiendo nuestra condición de nación latinoamericana, lo que nos obliga a mantener la mejor de las relaciones con los países de la región, especialmente si con algunos de ellos, como es el caso de Venezuela y Bolivia, tienen una de las mayores reservas de petróleo y gas del mundo, que es una de nuestras debilidades.
En algún momento Ud dijo que estaría dispuesto a apoyar a Arrate si éste obtiene un apoyo notoriamente mayor que el suyo en las encuestas. ¿Sigue en esa posición?
Hemos dicho que si Arrate marca 9 puntos y nuestra candidatura está marcando 2 puntos, no dudaremos en apoyarlo, en un contexto de reciprocidad. Con Arrate hemos compartido esa voluntad política para asumir y apostar a la unidad de aquellos que hicimos una opción de salir de la Concertación para empujar los cambios necesarios y que desde allí ya no se van impulsar. Aspiramos a representar al pueblo concertacionista, frustrado y desencantado, y a quienes se definen como de izquierda o progresistas y están por construir, desde la ciudadanía, la fuerza necesaria para avanzar hacia una verdadera profundización del sistema democrático castrado que hoy tenemos, refrendado por la Constitución de Pinochet que ahora lleva la firma de Lagos.
¿Que condiciones deberían cumplirse para que Ud. traspasara sus votos a Frei en caso de que éste llegara a segunda vuelta?
No apoyaremos a nadie que proponga privatizar empresas públicas, a nadie que no esté por tener una Constitución efectivamente democrática, a nadie que no esté por recuperar la tuición sobre el agua como bien público nacional, a nadie que esté por flexibilizar el empleo, a nadie que no esté por pagar la deuda histórica con los profesores o no esté por atender y resolver los problemas de los deudores habitacionales o de los millones de chilenos y chilenas que han visto afectados sus ahorros previsionales, entre una larga de materias que consideramos indispensables para avanzar hacia una sociedad verdaderamente más justa y equitativa.
Las condiciones que querría que se cumplieran, y que me imagino que Frei también las quiere si el que pasa a la segunda vuelta soy yo y no él, es que se acojan propuestas y compromisos programáticos que consideramos impostergables en materia de participación y democratización efectiva, en materia de igualdad, de justicia laboral, de protección medioambiental, de inclusión y respeto a los pueblos originarios.
Una de las intenciones originales de su salida del PS y su candidatura presidencial era la de aglutinar en un frente común a la izquierda extraparlamentaria. Ahora que este sector está disgregado entre varios candidatos ¿existe todavía esa posibilidad?
No comparto que la izquierda esté disgregada, por el contrario, tal como lo hemos señalado reiteradamente, la izquierda es el único sector que ha ido creciendo en las encuestas. La unidad de la izquierda para llegar al mejor escenario posible, que es pasar a la segunda vuelta, es un principio que compartimos con el Juntos Podemos, el PH y con otros actores políticos y sociales, por lo que creo que llegado el momento existe la posibilidad cierta de llegar a un acuerdo por un candidato único que se potenciará con el apoyo de todos, aunque tengamos legítimas y diversas opciones parlamentarias.
Y por cierto, el objetivo compartido por quienes somos, hemos sido y seguiremos siendo de izquierda, no es aglutinar sólo a militantes de la mal llamada izquierda extraparlamentaria (pues ahora tienen un senador), sino que como siempre lo ha hecho, aspira a representar y aglutinar a trabajadoras y trabajadores manuales e intelectuales, a los jóvenes, a los estudiantes, a los marginados y discriminados, a los artistas, a quienes viven sólo de su trabajo y aspiran a contar con la protección del Estado, al menos en materia de educación, salud y vivienda.
Es decir, aspiramos a representar a la mayoría de los chilenos y chilenas, a esa mayoría que sabe que tras 20 años de gobierno concertacionista y 17 de dictadura, con los mismos nombres, los mismos partidos y la misma forma forma de hacer política, los cambios que se necesitan no provendrán ni de la Concertación ni de Alianza.
Su campaña se ha caracterizado por un despliegue importante, con equipos fuertes, viajes y bastante difusión. De ahí que surja una y otra vez la pregunta de ¿cómo la está financiando?
No hay ninguna inversión en esta campaña, hasta ahora, que un sueldo de senador no pueda sostener. Además, quienes me conocen y conocen el trabajo que hemos hecho durante años saben que siempre hemos contado en campaña con el aporte de muchas personas, ciudadanos anónimos, con el trabajo de chilenos de todo el país, invirtiendo -y no acumulando- los recursos que recibo como parlamentario y, sobre todo, endeudándome significativamente. Lamentablemente algunos insistirán en su política basada de “mentir, mentir, que algo queda”.
Cuando uno no renuncia principios a cambio de financiamiento de empresas o grupos económicos que saben que después podrán cobrar sus favores en leyes o medidas que los favorezcan, cuando ha enfrentado y combatido a los poderosos que con ejércitos de abogados han pretendido pasar a llevar a ciudadanos sencillos, comunidades indígenas o al medio ambiente claramente no hay fuentes de financiamiento que provengan desde los más ricos del país.
Entonces, mientras otros candidatos viven dando explicaciones sobre sus diversos negocios e intereses, todos quienes nos conocen saben que no he hecho fortuna como parlamentario, que no poseo múltiples propiedades ni cuentas en Suiza y que no tomo vacaciones en Europa. Cuando fui candidato a diputado la primera vez tampoco tenía recursos suficientes e hicimos esa campaña a puro ñeque. Esta vez no es la excepción.
No tenemos nada que ocultar y quienes viven revisando nuestros antecedentes económicos y nuestra cartera de deudas bien lo saben. Por eso, mi candidatura presidencial, al igual como la de senador, no tendrá donaciones secretas. Ojalá, más allá de la legalidad, los candidatos a diputados, senadores y a presidente, renunciaran a esa opción, de manera de transparentar los recursos que se utilizan en campaña y así desvincular cada vez más los negocios con la necesaria independencia que debiera existir de la política.
Resuma, por favor, tres temas centrales de su programa de gobierno.
MAS democracia:
1. instituir la iniciativa popular de ley, para que los ciudadanos puedan impulsar proyectos de ley sobre los temas de su interés;
2. incorporar la revocación del mandato, que permite a los electores sacar de su cargo a las autoridades electas que no cumplan su función, desde el Presidente para abajo;
3. incluir los votos blancos y nulos como válidamente emitidos, para que se respete también esa opción cuando la oferta electoral de los partidos no satisfaga;
4. derogación de la norma que establece una incompatibilidad entre la calidad de dirigente gremial y partidario;
5. elección democrática de los Intendentes Regionales;
6. reformar la Justicia Militar, restringiendo esta jurisdicción sólo a los delitos militares, cometidos por militares
MAS derechos laborales:
1. fortalecimiento de la negociación colectiva y de la sindicalización;
2. ampliación del fuero maternal, bajo cualquier contrato y con el traslado de los días no ocupados del pre al post natal;
3. post natal para los padres;
4. incorporación de los trabajadores a los directorios de las AFP en representación de los cotizantes;
5. tener una sala laboral en la Corte Suprema;
6. ampliar y respetar al derecho a huelga;
7. establecer la irrenunciabilidad de los derechos de los trabajadores;
8. regulación y limitación de los contratos a honorarios en el Estado.
MAS justicia social:
1. garantía estatal al derecho de alimentos en los casos de niños abandonados, de familias en situación irregular y en condiciones de pobreza;
2. facultad del Estado para crear empresas públicas y mixtas, especialmente en aquellas zonas donde no hay interés privado y por un tiempo definido;
3. licitación de las cuotas de captura pesquera y la asignación de derechos con cobro por licencia por volumen asignado, mejorando la eficiencia económica y redistribuyendo las rentas provenientes de la explotación de un recurso que pertenece a todos los chilenos;
4. inversión nacional de parte de los fondos previsionales, que utilizados en función del interés general, pueden llegar a jugar un rol clave en el dinamismo económico;
5. creación de un Sistema de Fomento Productivo, que tenga bajo su responsabilidad el fomento y coordinación de las políticas involucradas en el desarrollo productivo e innovación empresarial en Chile;
6. regulación en el sector educacional y el aparato público para que la meritocracia sea un principio rector de la igualdad de oportunidades;
7. creación de las corporaciones regionales de educación.
-
Reporteando en Dichato 2010
-
Mina de Schwager, 1994
-
Dichato tras el tsunami
viernes, 26 de junio de 2009
“La credibilidad se mide en años de trabajo y no en algunos minutos de televisión”
Publicado por claudia farias en 17:41
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario