• Reporteando en Dichato 2010
  • Mina de Schwager, 1994
  • Dichato tras el tsunami

viernes, 26 de junio de 2009

La naturaleza se pone a trabajar


En las cercanías de Lebu se alzan cuatro turbinas que con sus tres brazos parecen ser la versión estilizada de los molinos de viento enemigos del Quijote.
Se trata de los primeros componentes del Parque eólico de Lebu, la tercera experiencia que se lleva a cabo en el país y la primera en nuestra región, que esta semana entró en marcha blanca.
Las aspas de la primera aeroturbina comenzaron a producir energía el miércoles por la noche. La segunda inició el jueves su funcionamiento, para ser seguida en los próximos días por las otras dos.
Las cuatro llegarán a generar en condiciones de viento óptimas 2,760 MW (megavatios).
Sin embargo el proyecto no se queda allí. Cristalerías Toro, la empresa dueña de la obra, tiene en calificación en la Corema (Comisión Regional de Medio Ambiente) el estudio de impacto ambiental para instalar otras ocho turbinas eólicas en el mismo sector, llegando a producir así un total de 9 MW.
A este esfuerzo se suman dos iniciativas ya aprobadas por Corema para nuestra zona: el Parque Eólico Altos de Hualpén y el Parque Eólico Chome, ambos en la comuna de Hualpén. Si se concretan las tres experiencias la región llegará a generar sólo con la energía del viento un máximo de 38 MW con un total de 28 aeroturbinas. El costo total es de alrededor de 50 millones de dólares.
Cabe destacar que un megavatio es la electricidad que utilizan más de 700 familias.
Pero ¿es buena idea hacer este gasto?
Felipe Ribbeck, gerente de la división de energía de Cristalerías Toro, señala que la utilidad económica se complementa con la venta internacional de los créditos de carbono y de aquella derivada de la protección del medio ambiente.
"La idea es compensar el uso de energía de la planta principal en Santiago (Cristalerías Toro fabrica envases de vidrio), porque la comunidad europea y los países del primer mundo son cada vez más sensibles al factor ambiental, así por ejemplo ya es común ver una tendencia hacia el consumo de alimentos naturales, el uso de pesticidas benignos, que en las fábricas no trabajen niños, y hay otro movimiento que viene aumentando en relación con las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) asociadas a la elaboración de los productos. Es posible anticipar que en el futuro para comprar una botella de vino chileno los consumidores van a querer saber cuanto CO2 emitió la viña, la fábrica del envase y la del corcho. Entonces Cristalerías Toro inició este proyecto pionero para responder a esos requerimientos".
Por el lado de las utilidades Ribbeck confiesa que estos proyectos no generan un gran retorno y, además, éste es a largo plazo. “Los proyectos de generación eléctrica generalmente no rinden mucho pero son estables en el tiempo”, comenta, agregando que la producción de electricidad esperada es cercana al 30 por ciento de lo que generarían las turbinas a su máximo potencial, es decir, si el viento soplara a la misma velocidad todo el año. En comparación las hidroeléctricas generan a un 60 por ciento de su capacidad.

¿Aún así vale la pena hacer esta inversión?
Por eso es difícil que se instalen otros proyectos. Nosotros lo hacemos porque hay otras condiciones que nos interesan como disminuir la huella de carbono, es decir, la cantidad de emisiones de CO2 que deja la fabricación de nuestro producto. Por ello este proyecto piloto lo hicimos con recursos propios.

Chome
El Parque eólico Chome recibió hace pocos días el visto bueno a su estudio de impacto ambiental de parte de la Corema, con lo que quedó en condiciones de iniciarse la obra que estará ubicada en el sector de Punta Chome, al sur de la caleta del mismo nombre, en Hualpén y que significa una inversión de 15 millones de dólares.
María Teresa Valenzuela, coordinadora de desarrollo de nuevos negocios de Seawind Sudamérica Limitada señaló que “estamos en etapa de conseguir parte del financiamiento que nos falta para iniciar las obras. Va a ser dentro del año de todos modos”.
El proyecto contempla seis aerogeneradores de 1,5 MW cada uno, lo que resultaría en 9 MW a la velocidad de generación óptima.
La ejecutiva comentó que la etapa de prospección del proyecto duró un año, durante el cual se instaló en el sector un mástil de medición de 50 metros con anemómetros a tres alturas para medir cómo son los vientos, dependiendo de la hora del día y la época del año.
“Así se busca la tecnología que optimiza la generación de energía para esas características. El aerogenerador tiene una velocidad de partida de 3 a 4 metros por segundo y tiene una velocidad a la que entrega el máximo de potencia que en general es de 10 a 12 metros por segundo”.

¿Que materiales se usan?
Torres de acero de 80 metros de altura y aspas de 40 metros de largo de fibra de vidrio revestida con resina. El almacén o góndola, que es una caja que va detrás de las aspas, unida a la torre, es la turbina, ahí se genera la electricidad, se convierte el viento en energía eléctrica.

Aparentemente el ruido de las turbinas es el efecto ambiental más importante.
Las aspas producen ruido pero no es problema estando a cierta distancia de áreas pobladas. Tampoco es tanto, en Europa los aerogeneradores están en medio de los barrios. Este tipo de proyecto activa el tema de los miradores por ejemplo, la gente lo encuentra interesante, así es que el ruido es el impacto principal si se cuida el hábitat ya que la única invasión son las fundaciones.

Del sol a la ducha

Junto a la energía del viento la solar es una de las más utilizadas cuando se trata de recursos renovables alternativos.
Aunque los más conocidos son los paneles fotovoltaicos (que convierten la luz en electricidad), su baja generación hace que no sean rentables a nivel familiar. De ahí que hayan dado paso a la tecnología más accesible y rentable económicamente de los calefactores solares, que permiten calentar el agua para uso sanitario de la casa o institución, es decir: ducha, lavaplatos y lavamanos. Incluso se pueden utilizar para calefaccionar el hogar y para temperar la piscina.
Se trata de una tecnología poco conocida que últimamente ha sido puesta en boga por el anuncio del gobierno de que se entregará un incentivo tributario para quienes lo instalen en casas nuevas. (Ver recuadro).
En la zona algunas empresas ofrecen el sistema que se basa en distintas tecnologías pero siempre consiste en la instalación de un panel en el techo de la edificación que contiene distintos elementos que absorben el calor o la luz del sol y la traspasan al agua.

Una de las experiencias que ya está en marcha es la del Consorcio Inmobiliario San Sebastián, que instaló en un condominio que construye en Andalué (San Pedro), calefactores en tres casas, logrando venderlas rápidamente.
En este caso utilizan una tecnología israelí que consiste en “dos componentes, la placa y el termotanque (donde se almacena el agua caliente). La superficie de captación tiene unas aletas de cobre bajo las que van soldadas las cañerías de cobre por donde pasa y se calienta el agua fría. La superficie que absorbe el calor tiene un tratamiento especial y el vidrio que cubre el sistema tiene la particularidad de que no reflecta el sol. Los colectores solares son planos, un solo elemento de apariencia monolítica. Todo esto está en un marco de acero galvanizado o de aluminio y aislado del fondo (la parte que está en contacto con el techo)”, explica Alejandra Porter, gerente general de Ditecsol, la empresa que trae esta tecnología.
Por su parte Alfredo Kother, director y socio del consorcio, destaca que “con los paneles solares uno logra elevar la temperatura del agua sanitaria en una determinada cantidad de grados con lo que, si el diseño está bien hecho, uno puede durante seis meses del año dejar la casa autosuficiente desde el punto de vista de la energía para eso. Es decir, desde octubre hasta marzo no hay necesidad de un combustible adicional para el agua sanitaria. Ese es el objetivo”.

¿Y los otros meses?
Durante el invierno el diseño nuestro hace que el agua suba su temperatura entre 10 y 11 grados, así es que si el agua corriente está en su temperatura normal en 7 grados, la llegas a tener en 17 ó 18 grados, lo cual hace que tu tengas que calentar el agua desde los 18 hasta los 40, que es la temperatura a la que uno se ducha normalmente. Así es que se usa mixta con el calefón.

¿Se usa en cualquier casa?
Lamentablemente no en todos los casos se puede usar porque para que esto sea rentable las techumbres tienen que estar orientadas al norte. El ideal es que estén orientadas 100% al norte, pero acepta desviaciones de 30 grados hacia el este o el oeste.
En Europa, donde la conciencia ambiental es mayor, la gente cuando esta en esos casos en que no tiene techo hacia el norte saca una “oreja” del techo, porque no les importa tanto la estética como el ahorro de energía.
Nosotros estamos aquí en la fase primera que es decir: “sin afectar la estética de tu casa te ponemos un panel, pero tiene que tener un techo orientado adecuadamente”.

¿Cómo ha sido la aceptación?
La gente compró las tres casas que decidimos poner y mucha gente más nos pidió que les instaláramos. O sea, la aceptación fue muy buena.
Pero nosotros creemos que la aceptación de la gente está basada en el ahorro de dinero y no en la conciencia ambiental, todavía.
En Europa la gente piensa distinto, prefiere ser amigable con el medioambiente. Este sistema tiene un costo de 120 UF.

¿Cual es la tecnología que se usa?
El panel solar recibe la radiación del sol y la transmite a un líquido y ese líquido se lo transmite al agua. Y tu vas acumulando el agua durante todo el día en un termo acumulador. En este caso nosotros usamos uno de 300 litros, porque se tiene calculado que el consumo de agua sanitaria es de 50 litros de agua caliente al día por persona. Y una familia normal en Chile es de 5 personas.

Otra experiencia en la zona es la de la empresa Riovalle, que ha instalado sus calefactores solares en casas, empresas e instituciones como el Colegio Alemán de Concepción (en San Pedro).
Se trata de una tecnología distinta que se basa en tubos al vacío de boro silicato y funciona aprovechando el principio de que el agua caliente sube mientras la fría baja.
Un mecanismo similar es el que utiliza la empresa Energía Solar Chile S.A, que está situada en Paine, la que lleva dos años en este negocio.
La encargada, Daysi Salas, explica que “ofrecemos la tecnología de tubos al vacío, no son los presurizados (mantienen la presión de la red de agua potable), en el nuestro el agua cae por gravedad, es decir el equipo tiene que estar arriba o si se pone a nivel del suelo hay que instalarle una bomba. El producto tiene salida pero no es masiva, uno por el costo y otro porque la gente desconfía de un sistema nuevo que no es el calefón de siempre”.
Respecto al costo señala que “un equipo para cinco personas, de 220 litros, cuesta 854 mil pesos. Eso corresponde al estanque, tubos y soporte. Además necesita un sistema de llenado que puede ser con un flotador como el estanque del baño (39 mil más IVA) o con un control digital. Un sistema que pone dentro del estanque un sensor que te dice cuánta agua tiene el estanque y a qué temperatura está. Se puede programar para que se llene cuando se necesite y además tiene llenado manual”.

¿Qué temperatura alcanza el agua?
El agua llega a 99 grados en esta época en toda la zona central del país. En invierno alcanza 40 a 50 grados. La temperatura depende de cuánta agua ocupes y cómo esté el día.

¿Cómo funciona?
Llega el agua fría al estanque, baja a los tubos y se calienta, por el calor sube a guardarse en el estanque sin mezclarse con el agua fría.
Como precaución siempre debe estar lleno, sobre todo si no se va a usar por un tiempo porque si queda vacío se va a calentar mucho (dentro del tubo se puede alcanzar más de 250 grados). En esas condiciones si se le pone agua fría los tubos pueden estallar.
De hecho cuando se instalan debe ponérseles agua inmediatamente
Cuando salen de vacaciones en la casa se tiene que dejar con agua (sin cortarla) y ojalá tapado.

¿Cuánto se ahorra en consumo de combustible?
Se ahorra en esta zona desde un 70 a un 90 por ciento del gasto en gas.
Cuando está nublado calienta menos o demora más en calentar porque el proceso no es por calor del sol sino por la luz.

Este sistema, al contrario del primero, no se utiliza en combinación con el calefón, debido a la distinta presión del agua.



Incentivo tributario (recuadro)
El octubre del año pasado el gobierno anunció la creación de un incentivo tributario que beneficiaría a las familias que utilizaran esta tecnología en el país.
Este proyecto se encuentra actualmente en la comisión de Hacienda del Senado tras ser aprobado por la Cámara de Diputados.
El incentivo tributario consiste en un apoyo para quienes compren casas nuevas con este sistema instalado. El beneficio va estratificado. Para quienes compren casas de hasta 2 mil UF llega al cien por ciento. De 2 mil a 3 mil UF el descuento llega al 40 por ciento del costo del sistema. Y hasta 4 mil 500 UF alcanza el 20%.
La franquicia tributaria tendrá una vigencia de cinco años, plazo en el que –según el gobierno- se desarrollará el mercado de los colectores solares masivamente, aumentará la oferta, se capacitarán instaladores y se contará con un sistema de certificación.
“Con este impulso las familias se van a dar cuenta que esta inversión es financiable, ya que se paga sola con los ahorros de gas. De acuerdo a nuestros cálculos, las familias que usen colectores solares en la Región Metropolitana tendrían ahorros anuales de 120 mil pesos”, dijo el ministro de Energía Marcelo Tokman cuando anunció el proyecto.
La franquicia tributaria operará a través de las empresas constructoras. De esta manera, quienes instalen sistemas solares térmicos en las viviendas que construyan tendrán derecho a deducir de sus impuestos un crédito equivalente al valor de los sistemas y de su instalación. Este crédito se devengará en el mes en que se obtenga la recepción municipal final de la construcción.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Prensa penquista. Reportajes Design by Insight © 2009